El otro lado de la esperanza (2017) de Aki Kaurismäki: «Las mujeres son el futuro»

«El otro lado de la esperanza» de 2017 dirigida por Aki Kaurismäki,  fue la ganadora del Oso de Plata a Mejor Director del Festival de Berlín. Es un gélido, cáustico y satírico retrato de la sociedad finlandesa de hoy. Todo ello visto por el joven Khaled, de nacionalidad siria y solicitante de asilo como refugiado en Finlandia, que por azar entrecruza su destino con el triste y taciturno Wikhström, cuando en la cincuentena intenta comenzar una nueva vida dirigiendo un restaurante. 

Como indica el título de la película, Kaurismäki nos detalla con un humor áspero y amargo, situaciones casi ridículas que sus personajes finlandeses soslayan con una seriedad admirable, ante la atónita mirada de un refugiado a su llegada a «ese lado de la esperanza» 

          «Me he enamorado de Finlandia, pero si sabes cómo puedo salir de  aquí, te estaré eternamente agradecido» Khaled 

Lo que nos muestra el director es una sociedad triste, cutre y muy, muy aburrida. En la película, la galopante pérdida de identidad cultural de los finlandeses, se manifiesta a través de los distintos grupos de «viejos rockeros de aspecto Country» vestidos como en una «película americana» y que aparecen en los distintos bares o en las calles, o en los intentos de probar nuevas fórmulas de cocina para que el restaurante funcione, como la comida japonesa o la cocina hindú, abandonando completamentamente sus arenques y albóndigas. 

 Frente a la asimilación cultural finlandesa, el director nos enfrenta a las fuertes tradiciones en el centro de refugiados, donde las mujeres cocinan alimentos típicos de sus países de origen o con el solo musical que toca Khaled con un Saz o baglama, un tipo de laúd con mástil largo típico de regiones como Turquía, Irán, Irak, Siria o los Balcanes. 

Kaurismäki, también nos muestra la dualidad de la sociedad con el deterioro de los valores morales de parte de la sociedad, donde son capaces de coexistir personas de una generosidad descomunal, como de tribus urbanas imitadoras de los «Skinheads» zafias y brutales, incapaces de distinguir el objetivo de su irracional odio hacia los extranjeros. 

 «Solo hay esperanza si las mujeres se alzan y revelan. Solo las mujeres, porque ellas son el futuro» Aki Kaurismäki 

 Una parte muy importante de la película, trata sobre la incompetencia de las autoridades administrativas. Destaca la falta de medios y criterios de los inspectores de sanidad o de la policía en asuntos de inmigración y se burla claramente del bajo nivel tecnológico e informático de dichos servicios, al que sin duda el gobierno finlandés le debe prestar muy pocos recursos.

 Para comprender todo el proceso de petición de asilo como refugiado que recorre nuestro protagonista Khaled, es interesante realizar un pequeño repaso a la política actual sobre los refugiados de la Unión Europea.  

«La institución del asilo tiene como principal referente internacional a la Convención sobre el Estatuto de Refugiados de Ginebra (1951) y su Protocolo de 1967. Entre los derechos que contaba el refugiado se encontraba vivienda, asistencia pública e incorpora especialmente el principio de «no devolución» 

En la actualidad la legislación europea vigente define perfectamente los requisitos para ser refugiado o beneficiario de de protección subsidiaria y el contenido de la misma, que incluirá el acceso a la información, el respeto a la unidad familiar, la expedición de permisos de residencia y documentos de viaje, el acceso a la educación , al empleo, prestaciones sociales y médicas, así como el acceso a una vivienda. 

El problema es que las Directivas no han conseguido convertirse en Reglamentos, que son de obligado cumplimiento de los países miembros y los tiempos de transposición de dichas  Directivas a las legislaciones de cada país miembro se encuentran con su plazo máximo caducado. Por ello, los criterios de actuación frente a la crisis de refugiados actual no está unificada, existiendo políticas particulares de algunos estados infractores e, incluso, interpretaciones parciales sobre la condición de refugiado y la posibilidad de retornar al solicitante a su país de origen.

Si bien la película no me parece tan atroz como » «Niebla» (Haemoo) de 2015 dirigida por Shim Sung-Bo, sobre el tráfico de personas, ni tan brutal como » Deephan» de 2015 dirigida por Jacques Audiard y los guetos de refugiados en los suburbios de las ciudades de Francia, «El otro lado de la esperanza» es una película que nos enfrenta a la incapacidad de los organismos europeos oficiales a gestionar la crisis de los refugiados y la migración ilegal, así como a su inexistente política exterior que pueda aliviar las causas de dichas migraciones masivas.

La honestidad de Kaurismäki es reconocer que vivir en Finlandia o en cualquier país ajeno a nuestra cultura de origen, no parece ser el sueño de casi nadie. Solo para aquellos que se ven obligados por circunstancias de fuerza mayor a abandonar sus países, su familia y sus raíces, aunque conocido el destino tal vez para algunos sea preferible morir bajo las bombas.

La llegada casi casual de Khaled a Helsinky 
Cuando Khaled pide asilo en la comisaria de policía, es internado en un centro de refugiados, hasta la decisión sobre su solicitud
Grupos musicales fruto de la asimilación cultural 
Tratando de importar la cocina japonesa mezclado con temática china,  con un pésimo resultado 
Reclusión de Khaled en un centro de internamiento de extranjeros
La acogida de Khaled por parte de Wikhström y sus empleados 
El arte de sortear los ineptos controles policiales
Tribus urbanas imitadoras de los «Skinheads» zafias y brutales
Las dificulatades de comenzar una nueva vida renunciando incluso a tu nombre 
El director Aki Kaurismäki 
 

FICHA TÉCNICA:  

Director: Aki Kaurismäk

Guión : Aki Kaurismäki

Fotografía: Timo Salminen

Música: Tero Malmberg

Productora: Sputnik 

Reparto: Kati Outinen, Tommi Korpela, Sakari Kuosmanen, Janne Hyytiäinen, Ilkka Koivula, Kaija Pakarinen, Nuppu Koivu, Tuomari Nurmio, Sherwan Haji

 

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