Isla de perros ( Isle of Dogs, 2018) , “El mundo es una gran caja de juguetes” Wes Anderson

Wes Anderson es un director que ya nos demostró en su anterior película, “The Grand Budapest Hotel” ( 2014), que podía convertir a todo su reparto humano en marionetas cómicas ubicadas en un universo de trenes magníficamente construidos y majestuosos hoteles decimonónicos.

Este director tejano se caracteriza por una puesta en escena con una gama de colores muy personal y característica, unos personajes entrañables y conflictivos, totalmente distintos, que siempre van viajando a través del relato en algún tipo de vehículo. Contínuamente dice de sí mismo:

“Quiero tratar de no repetirme. Pero al parecer lo hago constantemente en mis películas. No es algo que me esfuerce por hacer. Yo sólo quiero hacer películas que sean personales, pero interesantes para una audiencia. Siento que recibo críticas por colocar el estilo encima de la sustancia, y por los detalles que se atraviesan en el camino de los personajes. Pero cada decisión que tomo es la manera de sacar adelante a esos personajes”.

Ahora lo demuestra de nuevo, incluso de un modo aún más extravagante, con “Isle of Dogs”, una animación que, al igual que su predecesora, abrió el pasado festival de cine de Berlín en un estilo deslumbrante. Así como en “The Grand Budapest Hotel” el discurso político nos habla del presente a través de una Europa asolada por el totalitarismo y la guerra a la hace referencia Stefan Zweig en su obra “El mundo de ayer” que nos acerca a la tristeza creciente en el alma de éste intelectual, viajero, políglota y escritor austriaco. que formaba parte del Imperio Austrohúngaro y vivió la desintegración de su mundo después de la Primera Guerra Mundial.

En Isla de perros, el director nos sitúa en una distopía en un Japón del futuro. En ella, Kobayashi con la voz de Kunichi Nomura, uno de los coguionistas de la película, es el corrupto alcalde de la ciudad ficticia de Megasaki, ha tomado medidas draconianas para frenar la propagación de diversas enfermedades caninas, incluida la  temible “Fiebre del hocico”. Él firmará un decreto mediante el cual todos los perros de Megasaki sean deportados a una isla desolada, esencialmente un enorme basurero en medio del mar.

La vida parece desesperada para los perros exilados hasta que reciben la visita del intrépido pupilo de Kobayashi, Atari (Koyu Rankin) de 12 años que acude en busca de su querido  perro llamado Spots. Una banda de perros liderados por “Chief” un perro callejero, interpretado por Bryan Cranston, ayuda a Atari en su misión, que consiste en explorar las partes más temibles de la isla, una mezcla de páramo industrial y parque de atracciones abandonado, con partes mecanizadas en pleno funcionamiento.

Mientras tanto, un grupo de estudiantes pro perros, incluyendo a la estadounidense Trapp (Greta Gerwig), que se parece a Moppet Girl (un personaje secundario de Disney) se levanta contra Kobayashi, con la ayuda de la científica investigadora Yoko Ono, con voz de la auténtica Yoko Ono.

Visual y temáticamente, “Isle of Dogs” está impregnada de la cultura pop japonesa contemporánea y la iconografía futurista, pero también se inspira en influencias tradicionales, sobre todo en sus ingeniosas alusiones a Hokusai, artista japonés del siglo XIX cuyos temas incluyen paisajes, flora y fauna, la vida cotidiana y lo sobrenatural.y otras obras de arte clásico. La película sugiere una inmersión real en la cultura y el cine japonés, inspirado en  las películas épicas de Akira Kurosawa. Incluso el alcalde Kobayashi es una caricatura del gran actor Toshiro Mifune.

Anderson también juega con el uso  lingüístico de forma sutil e ingeniosa, dejando el diálogo japonés en gran parte sin traducir, mientras  el diálogo de los perros se lleva a cabo en inglés por actores consagrados, incluidos los colaboradores habituales de Anderson, Bill Murray y Tilda Swinton, junto con Jeff Goldblum como “Duke”, o  Scarlett Johansson como “Nutmeg”, una ex showdog más dura de lo que sugiere su sedoso pelaje.

Los ojos expresivos de los títeres pueden en ocasiones llorar, Anderson y sus colaboradores en la elaboración del guión, Roman Coppola y Jason Schwartzman, quería que la película no fuese empalagosa, y para ello han evitado firmemente el culto japonés al “kawaii” o ternura, que en ocasiones puede resultar un poco cargante para el espectador occidental. Por el contrario, el diseño favorece los bordes ásperos: con abundantes costras, orejas rotas y pieles rasgadas.

Anderson también juega con el uso  lingüístico de forma sutil e ingeniosa, dejando el diálogo japonés en gran parte sin traducir, mientras  el diálogo de los perros se lleva a cabo en inglés por actores consagrados, incluidos los colaboradores habituales de Anderson, Bill Murray y Tilda Swinton, junto con Jeff Goldblum como “Duke”, o  Scarlett Johansson como “Nutmeg”, una ex showdog más dura de lo que sugiere su sedoso pelaje.

Los ojos expresivos de los títeres pueden en ocasiones llorar, Anderson y sus colaboradores en la elaboración del guión, Roman Coppola y Jason Schwartzman, quería que la película no fuese empalagosa, y para ello han evitado firmemente el culto japonés al “kawaii” o ternura, que en ocasiones puede resultar un poco cargante para el espectador occidental. Por el contrario, el diseño favorece los bordes ásperos: con abundantes costras, orejas rotas y pieles rasgadas. Como curiosidad señalar que, en todas las tomas desde la perspectiva del perro, no muestran ni el color rojo ni el verde ya que los perros son parcialmente daltónicos y no pueden dichos estos colores.

Filmada en los Studios de Londres y la Babelsberg de Berlín, la película ha utilizado la técnica de stop-motion. Los protagonistas son muñecos de silicona, con pelo de alpaca y alma de metal. Fue necesario un equipo de 27 animadores para realizar el enorme trabajo que requiere cada plano, ya que el movimiento se genera fotografiando objetos inertes entre 12 y 24 veces por segundo. Conseguir unos segundos de película pueden suponer todo el día de trabajo de un animador, por ello se han invertido casi cuatro años en este proyecto.

En total, se han fabricado más de mil muñecos y construido 240 decorados y antes de comenzar el rodaje, la película se dibujó plano a plano sobre el papel como si fuera un cómic, reproduciéndose en formato vídeo para que todo el equipo de animadores tuviese la misma visión de conjunto.

Es una sucesión vertiginosa de gags visuales brillantemente ejecutados, incluyendo peleas de dientes y garras envueltas en gruesas nubes de algodon, idea aportada por el propio director, para evitar tener que fotografiar los cuerpos de  los muñecos durante la pelea. Anderson ya había probado la técnica de animación de stop motion con la adaptación de Roald Dahl, “Fantastic Mr Fox” de 2009 , pero este nuevo proyecto es considerablemente más sofisticado y ambicioso.

El diseño de producción es espléndido: con ondulantes mares brillantes, una línea de sombras alargadas que avanzan a lo largo de una pared de basura o una guarida multicolor hecha de botellas de sake recicladas.

Narrativamente, el mensaje político de Anderson es patente en la burda manipulación informativa del equipo de gobierno, la censura en la libertad de expresión, la corrupción electoral, en la persecución de las minorías, obtención de privilegios de las clases dirigentes y el uso del desarrollo tecnológico en beneficio propio, con el fin de perpetuar su poder. También, el director, envía un mensaje claramente ecológico, mostrando la degeneración de la Isla convertida en un vertedero de basura tóxica, que no se degradará ni en mil años.

Toda esta desoladora crítica social, se combina con su característico humor absurdo y surrealista, su inconfundible sarcasmo y la caricatura casi grotesca de una sociedad pasiva e insensible. Sin duda una influencia de su admirado director sueco Roy Andersson, pero también pone el foco en valores como la amistad, la lealtad, la solidaridad y la entereza.

La partitura minimalista de Alexandre Desplat, autor también de “El Gran Hotel de Budapest” es muy adecuada y de gran deleite, ya que mezcla tambores taiko, un lacónico bajo de jazz y un toque ocasional de Prokofiev. Durante el trailer se puede escuchar la canción “Midnight Sleigh Ride” original de una banda de los años cincuenta llamada  Sauter-Finegan.

Una curiosidad de esta cinta es que, el entorno angloparlante se ha dado cuenta que el título en inglés, ‘Isle of Dogs’, se pronuncia parecido a ‘I love Dogs’ . Sin duda una película muy satisfactoria , que merece la pena disfrutar en la gran pantalla.

 
Director: Wes Anderson
Guión Wes Anderson (Historia: Wes Anderson, Roman Coppola, Kunichi Nomura, Jason Schwartzman
FotografíaAnimation, Tristan Oliver
Música: Alexandre Desplat
Productora: Coproducción Estados Unidos-Alemania; American Empirical Pictures / Indian Paintbrush / Scott Rudin Productions / Studio Babelsberg

Publicado en :  Moon Magazine

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