Richard Jewell: El desdén de la opinión pública por la verdad

En la película Richard JewellClint Eastwood desarrolla y transforma la historia de la vida real de Richard Jewell, un guardia de seguridad en los Juegos Olímpicos de Verano de 1996, en Atlanta, que alertó a la policía sobre una mochila llena de bombas y, después de ser aclamado como un héroe, fue investigado por el FBI como principal sospechoso de haber colocado la bomba. Esas sospechas fueron reveladas y publicadas por el Atlanta Journal-Constitution, lo que condujo a una persecución mediática de Jewell a nivel nacional.

Personalmente, me resulta muy interesante el cine de Eastwood de los últimos tiempos, en la línea de los héroes anónimos que después la sociedad norteamericana los arrastra sin ningún pudor por el barro o simplemente son enterrados en el olvido. Ya sucedió con El Francotirador, de 2014, donde Clint Eastwood lleva a la pantalla el biopic de Chris Kyle (Bradley Cooper), un SEAL de la Armada estadounidense altamente condecorado que sirvió en cuatro misiones en Irak antes de ser dado de baja honorablemente en 2009.

Lo mismo ocurre en su anterior película, Sully, de 2016, donde Tom Hanks interpreta al piloto Chesley Sully Sullenberger, que dos minutos después de despegar del aeropuerto de Laguardia de Nueva York, tuvo un incidente con una gran bandada de pájaros que destrozó los dos motores de un A320 con 155 personas a bordo.

Y en la película The 15:17 to Paris, de 2018 , Eastwood realiza una reconstrucción dramática tan sencilla y efectiva como la acción que representa. Basado en un libro escrito (junto con Jeffrey E. Stern) por los tres soldados, la película también está protagonizada por ellos que se representan a sí mismos y narra los hechos ocurridos en un tren de alta velocidad en ruta a París, cuando Ayoub El Khazani se subió a él cargado de armas.

Algunos medios de comunicación y críticos de cine han intentado establecer un paralelismo entre la película de Eastwood y la situación a la que se enfrenta actualmente  el Presidente Trump. Creo que el director no muestra en ningún momento un cariz político concreto y los temas tratados son esencialmente apolíticos: supone una crítica contra el sesgo en la aplicación de la leydesdén por la verdad por parte de los medios, investigaciones que se extralimitan legalmente (acoso del FBI) y escepticismo sobre el poder de las autoridades para extorsionar y obtener confesiones de sospechosos temerosos.

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