Margarethe von Trotta: El sello de una cineasta independiente

La actriz y directora Margarethe von Trotta (1942), está considerada como un referente del movimiento denominado Nuevo Cine Alemán. En sus inicios en el cine, von Trotta comenzó como actriz, apareciendo en películas de directores notables Rainer Werner Fassbinder y Volker Schlöndorff. En una de las muchas entrevistas, von Trotta dijo: 

«Procedo de una época anterior al New Wave Alemán (Nuevo cine alemán ), así que realizamos todas estas películas tontas. Para mí, el cine era entretenimiento, pero no era arte. Cuando vine a París, vi varias películas de Ingmar Bergman, y de repente entendí lo que podía ser el cine. Vi las películas de Alfred Hitchcock y de la Nouvelle Vague francesa. Me quedé allí y dije: ‘eso es lo que me gustaría hacer con mi vida’. Pero eso fue en 1962, y no se podía pensar que una mujer podía ser directora. En cierto modo, como acto inconsciente, comencé a actuar y cuando comenzaron las películas del Nuevo cine alemán, traté de entrar en él a través de la actuación”. 

Nuevo Cine Alemán

Gracias a su carrera como actriz, von Trotta pudo crearse un nombre en el mundo cinematográfico antes de convertirse en directora. En 1964, la directora alemana se casó con Jürgen Moeller y tuvo un hijo, el director de documentales alemán Felix Moeller. Se divorciaron en 1968 y von Trotta se casó con el cineasta alemán Volker Schlöndorff. Juntos, educaron a Félix y juntos trabajaron en proyectos de cine. 

La colaboración cinematográfica de von Trotta y Schlöndorff en Alemania durante los políticamente turbulentos años setenta está documentada en la película de su hijo Felix Moeller de 2018 Sympathisanten: “Unser Deutscher Herbst. Aunque ambos formaron un equipo de éxito, von Trotta sintió que era vista como una asistente de dirección de Schlöndorff y quiso consolidar su carrera individual, convirtiéndose en la directora de cine femenina más importante de Alemania de la posguerra. 

Se han comparado ciertos aspectos del trabajo de von Trotta con el cine de Ingmar Bergman de los años 60 y 70 y sus posibilidades para representar mundos psíquicos internos. Von Trotta ha sido llamada «la cineasta feminista más importante del mundo». El objetivo predominante de sus películas es crear nuevas representaciones de mujeres. Sus películas se ocupan de las relaciones entre mujeres, así como de las relaciones entre mujeres y hombres, que involucran un entorno político. 

Su primera colaboración relevante en una película, antes de hacer una carrera en solitario fue en 1975, cuando co -escribió y codirigió junto a Schlöndorff El honor perdido de Katharina Blum, adaptación de la novela de Heinrich Böll. Katharina es una joven que se acuesta con hombre, sin saber que es un fugitivo de la justicia, y por ello es acusada por la policía de complicidad. 

Un periodista encuentra en este caso la oportunidad de su vida, no para esclarecer la verdad, sino para conseguir un gran éxito editorial a base de mancillar el nombre de la chica, hurgando ferozmente en su pasado y tergiversando los hechos y las declaraciones de ella y de sus allegados. El diario para el que trabaja es citado, tanto en la novela como en la película, como el Periódico, aunque en ambos casos un rótulo informa al lector/espectador: 

«Si ciertos procedimientos periodísticos recuerdan los del Bild-Zeitung, el paralelismo no es intencionado ni casual, sino inevitable».

Carrera en solitario 

Su primera película individual fue El segundo despertar de Christa Klages (1978) que narra la radicalización política de una joven y refleja todos los temas de interés en el cine de Von Trotta : “vinculación femenina, hermandad y los usos y efectos de la violencia”.

El segundo largometraje de «Las hermanas Alemanas» (1981). En la Alemania de 1968: Las hermanas Marianna y Juliane, hijas de un sacerdote, luchan por los cambios en la sociedad, cómo hacer que el aborto sea legal. Sin embargo, sus medios son totalmente diferentes: mientras Juliane se compromete como reportera, su hermana se une a una organización terrorista. 

Después de que la policía la captura y la envía a la cárcel sometida a aislamiento, Juliane permanece como su última conexión con el resto del mundo. Aunque no acepta los argumentos de su hermana y su novio, Wolfgang, Juliane sigue ayudando a su hermana. Ella comienza a cuestionar la forma en que tratan a su hermana. Interesante retrato de los años sesenta en Alemania. 

Sin una intención inicial, creó una «trilogía de películas sobre hermanas» con sus siguientes obras: Marianne y Julianne ( Die Bleierne Zeit , 1981) y Tres hermanas (Paura e amore, 1988). Barbara Quart, autora del libro Mujeres directoras , comentó sobre las tres obras: 

«La búsqueda de la integridad es la preocupación de toda la serie hermanas de von Trotta». 

Las mujeres en estas películas nacen en una época tradicional (finales de los años 40 y 50), pero rechazan las posiciones que la sociedad ha establecido para el género femenino. Además, el tema del suicidio juega un papel importante en las dos primeras películas y cómo la hermana viva se conecta con la muerta. Estas tres películas investigan la hermandad y sus lazos dentro de un mundo que se está desmoronando a su alrededor; este asunto coloca el trabajo de von Trotta en el nuevo cine alemán.

Rosa Luxemburgo (1986). Una vez terminada la Primera Guerra Mundial (1914-1918), durante la República de Weimar (1919-1933), se produjeron en Alemania movimientos populares de protesta, al frente de los cuales se hallaban Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, que fundaron un partido político revolucionario de carácter comunista: los espartaquistas. Magnífica interpretación de la actriz Barbara Sukowa que le valió el premio a mejor actriz en el Festival de Cannes. Bertold Brecht dejó unos versos, sobre la desaparición de esta luchadora, mientras buscaban su cadáver en la noche del 15 de enero de 1919:

 

«La Rosa roja ahora también ha desaparecido. 

Dónde se encuentra es desconocido.

Porque ella a los pobres la verdad ha dicho

Los ricos del mundo la han extinguido»

Hannah Arendt (2012). Interesantísimo retrato de un importante segmento en la vida de la filósofa judío-alemana Hannah Arendt, discípula de Heidegger, que trabajó como periodista enviada del New Yorker en el juicio a Adolf Eichmann, uno de los nazis que organizó el genocidio del pueblo judío durante la II Guerra Mundial, conocida por «la solución final». 

De ahí surgieron inicialmente algunos artículos y después su libro más conocido y más discutido hasta el presente, «Eichmann en Jerusalén (EeJ), con el subtítulo «Un informe sobre la banalidad del mal» 

Después de muchos años como apátrida, situación que ella consideraba una exclusión inhumana de la sociedad, en 1951 Hannah Arendt consiguió la nacionalidad estadounidense. La ciudadanía significaba para ella «el derecho a tener derechos». De nuevo la actriz Barbara Sukowa encarna a una Arendt y consigue un parecido físico estremecedor

El problema común que enfrentan los cineastas eran los problemas de presupuesto y de dónde obtienen sus fondos; A mediados de los años ochenta, muchas películas se fueron por los recortes de dinero del «sistema de subvención alemán». Varias de las cineastas compañeras de von Trotta tomaron el camino seguro y entraron al campo de la educación en los medios. 

Pero no Margarethe von Trotta: para permanecer en el mundo de la creación cinematográfica, aceptó propuestas de trabajos de televisión, incluso si eso significaba perder un poco de sus asignaciones artísticas. A través de su experiencia de trabajar en televisión, von Trotta aprendió a tratar de conservar su sello como «cineasta independiente» en términos de mantener su enfoque artístico. 

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