Andrzej Wajda: Un director íntegro y combativo

El director de cine y teatro polaco Andrzej Wajda (1926- 2016), está considerado como uno de los cineastas más reconocidos de la historia del cine, cuyas obras relataron la evolución política y social de Polonia, su país natal, y abordó los mitos de la identidad nacional polaca, ofreciendo perspicaces análisis sobre el elemento universal de la experiencia polaca: la lucha por mantener la dignidad humana en las circunstancias más difíciles.

Andrzej Wajda nacía un 6 de Marzo en Suwałki (Polonia). Su padre era oficial del ejército y fue asesinado por los soviéticos en 1940 en lo que se conoció como la masacre de Katyn. En 1942, el joven Andrzej se unió a la resistencia polaca y sirvió en el Ejército Nacional. Terminada la Segunda Guerra Mundial, estudió para ser pintor en la Academia de Bellas Artes de Cracovia antes de ingresar a la Escuela de Cine de Łódź. 

Wajda comenzó su trabajo como director en teatro, como Un sombrero de lluvia (1959) y después del aprendizaje de Wajda con el director Aleksander Ford, su mentor, Wajda tuvo la oportunidad de dirigir su propia película Generación (1955). En su ópera prima, Wdja realiza un homenaje a la juventud que combatió desde la vida civil a los nazis. Se refleja en la evolución de un muchacho que comienza como un joven despreocupado por lo que sucede a su alrededor y acaba convirtiéndose en el líder de un grupo revolucionario, es el despertar de conciencia y el retrato de una generación perdida. 

Wajda realizó dos películas más componiendo su famosa trilogía de la guerra: Kanał (1956) (Premio Especial del Jurado en el Festival de Cine de Cannes en 1957, compartido con The Seventh Seal de Bergman) donde la acción se sitúa en 1944 cuando unos valientes soldados de la Resistencia polaca se ven forzados a ocultarse en los laberínticos canales de Varsovia tratando de escapar a la ofensivo nazi y “Cenizas y Diamantes” (1958) con el actor Zbigniew Cybulski, llamado el “El James Dean Polaco”. Esta película sitúa la acción una vez concluida la Segunda Guerra Mundial, en una Polonia con una situación política y social caótica. Con claras influencias del neorrealismo italiano y del cine negro clásico. 

Con esta película se inicia una auténtica edad de oro del cine polaco de entre finales de los 50 y mediados de los 60 llamada la «escuela polaca de cine». Wajda muestra un estilo con reminiscencias expresionistas, lleno de atmósferas asfixiantes a partir de un uso muy marcado de la profundidad de campo y con tendencia a buscar imágenes simbólicas, como caballos blancos o cruces boca abajo. 

En Polonia la censura ya mostraba su peor cara y Wadja realizó Los brujos inocentes (1960) de estilo new wave con música de Krzysztof Komeda, protagonizada por Roman Polanski y Jerzy Skolimowski, quien también fue guionista. La película fue criticada por el gobierno comunista polaco, junto con Cuchillo en el agua (1962) dirigida por Roman Polanski, por ser antisocial y por dar a los jóvenes polacos malos modelos a seguir. Incluso la escena en la que el personaje principal enciende la radio con su dedo del pie fue criticada, ya que se decía que había enseñado a los jóvenes a no respetar los nuevos logros tecnológicos. 

En 1967, Cybulski falleció en un accidente de tren, con lo cual el director expresó su dolor con Todo a la venta (1968), considerado una de sus películas más personales, utilizando la técnica del cine dentro del cine para narrar la historia de la vida y el trabajo de un cineasta. 

La rebeldía de Andrzej Wajda 

La década de 1970 fue el período artístico más prolífico para Wajda, que realizó más de diez películas. En 1975 la película La tierra de la gran promesa (1975) fue nominada al Oscar en la categoría Mejor Película de habla no inglesa. Es una obra muy crítica con el capitalismo desenfrenado, cuya fuerza reside principalmente en sus personajes perfectamente dibujados y sus composiciones detalladas y precisas. 

Tres hombres deciden que quieren aprovechar el nuevo potencial para hacer fortuna que ha surgido con la llegada de la Revolución Industrial a Lodz. Una gran parte de la historia tiene que ver con aumentar el capital inicial para construir una fábrica, en su mayoría obtenida por el personaje polaco a través del matrimonio. Si bien hay muchos contratiempos y obstáculos en su camino, los tres hombres finalmente obtienen su fábrica y su fortuna, pero todo tiene un precio. Al final, resulta obvio que esta fortuna requerirá una lucha continua, un sacrificio ético y moral para poder mantenerla.

El compromiso posterior de Wajda con el floreciente movimiento de Solidaridad de Polonia se manifestó en El Hombre de Hierro (1981), película por la que ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes, constituyendo una secuela temática de El hombre de mármol (1977).  La participación del director en este movimiento haría que el gobierno polaco obligase a la compañía de producción de Wajda a cerrar su negocio. El director se convirtió en un crítico férreo del totalitarismo estalinista que dominaba su país. 

En la línea crítica antes mencionada, realizó la película Danton (1983), que fue  protagonizada por Gérard Depardieu y ambientada en 1794 durante el periodo del  Terror Posrevolucionario. Con el telón de fondo de la ley marcial en Polonia, Wajda demostró con qué facilidad la revolución puede transformarse en terror y comenzar a «comerse a sus propios hijos». Por esta película, Wajda recibió el Premio Louis Delluc y el Premio César al Mejor Director.

En la película  Korczak (1990), el director cuenta los últimos días de la vida del legendario pedagogo polaco Janusz Korczak y su heroica dedicación a la protección de los huérfanos judíos durante la guerra. El médico judío Henryk Goldszmit, conocido también como Janusz Korczak,además fue educador, escritor, políglota y profesor, que ejerció durante años como director de un orfanato para judíos en Varsovia, aunque en realidad nunca se sintió demasiado cerca de su religión.  Su vida era la educación y sus niños, a los que no quiso abandonar en las diversas ocasiones en que pudo salvar su vida y escapar.

En un gesto de gran hipocresía de la sociedad francesa, Wajda, siempre combativo e involucrado en la historia política de su país y de Europa, fue duramente criticado en Francia por no mostrar en la cinta el colaboracionismo de los polacos no judíos con los nazis durante la ocupación y su participación silenciosa en el holocausto. 

En 2007 se lanzó Katyń, una película bien recibida sobre la masacre de Katyn, en la que fue asesinado el padre de Wajda. El director también muestra la dramática situación de quienes esperan a sus familiares (madres, esposas e hijos). La película fue nominada al Oscar a la Mejor Película Extranjera en 2008

Los últimos días del artista: Afterimage, (2016), fue la película póstuma de este director insobornable, que realizó la crónica política de su país a lo largo de siete décadas, falleció poco después de su estreno. La película basada en la vida y obra de Wladyslaw Strzeminski, un pintor de vanguardia, teórico del arte y profesor universitario al que su propio gobierno exterminó, en nombre de un proyecto artístico dictatorial.

Un valioso epílogo a una carrera fundamental en la historia del cine, un artista carismático que supo inculcar ilusión e independencia, grandeza y verosimilitud, tanto en las ideas como en la práctica, en un tiempo marcado por la radicalidad. Fue galardonado con el Oscar honorífico en el año 2000, por toda su trayectoria 

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