An Elephant Sitting Still de Hu Bo: Un panorama de absoluta desolación emocional

Sin duda el rabioso y salvaje capitalismo desenfrenado que vive la actual China, bajo la férrea y corrupta mirada del Partido Comunista, ha generado unas diferencias sociales propia de países del Tercer Mundo. La película narra a modo de crónica los horrores cotidianos que golpean a cuatro habitantes de una ciudad del norte de China, como resultado nos muestra un panorama de absoluta desolación emocional. 

El director acentúa la amargura y el dolor en cada uno de sus fotogramas utilizando los tonos grises, es imposible olvidarse de que Hu Bo, en su debut como  escritor, director y editor, se suicidó en octubre de 2017, a la edad de 29 años.

Hu pinta un cuadro de malestar existencial con un control tan afinado del estado de ánimo, las imágenes y el ritmo que el resultado final, hay quién afirma que podría parecerse a un matrimonio de Jia Zhangke y Bela Tarr, pero que a mí me ha recordado al neorrealismo más despiadado de Vittorio de Sica o Roberto Rossellini y al devastador retrato que Robert Altman nos ofrece en Vidas Cruzadas (Short Cuts) (1993)

Con un tono implacable hace una declaración incisiva sobre el predominio de la apatía, la arrogancia, el egoísmo, la insolidaridad ciudadana, la ausencia de compasión y empatía en la China contemporánea. Basada en una historia de la novela Huge Crack de 2017 del mismo título, la película comienza con el relato de un mito que explica el nombre. En la ciudad de Manzhouli, según el relato, un elefante se encuentra inmóvil en un zoológico y simplemente ignora todo lo que lo rodea. 

Una crítica sobre la mejor manera de sobrevivir en tiempos cada vez más exigentes como un ideal zen por el cual luchar, que va calando entre los protagonistas de la película, todos profundamente infelices en su entorno industrial.

El estudiante de secundaria Wei Bu (Peng Yuchang) intenta defender a un compañero de clase de un matón de la escuela, pero termina empujándolo accidentalmente por las escaleras. 

Mientras tanto, el hermano mayor del matón, Yang Cheng (Zhang Yu), se ve obligado a tomar represalias más por obligación que por voluntad. De vuelta al patio de la escuela, la chica de la que está enamorado Wei Bu, Huang Ling (Wang Yuwen), se ve envuelta en un escándalo, por un vídeo que se ha difundido en las redes sociales, con imágenes sexualmente comprometidas con el vicedecano de la escuela que está casado. Además, el anciano Wang Jin (Liu Congxi), está desesperado ante la posibilidad de ser enviado a un horrible hogar de ancianos, a pesar de que el pequeño y miserable piso en el que vive con su hija, marido y nieta, es suyo.  

Así como la luz del sol no puede penetrar las imágenes sombrías del director de fotografía Fan Chao, la tristeza y la miseria no deja de hostigar a sus protagonistas. Toda la crítica cinematográfica coincide en que el trágico fallecimiento de Hu Bo, supone una pérdida considerable para el cine. Para mí la mejor película que he visto en 2019, sin ninguna duda y el plano final uno de los más bellos.

FICHA TÉCNICA

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