Zhang Yimou: «No importa cuál sea la dinastía o la época, las historias sobre la gente común son las más interesantes»

La recepción de las películas de Zhang Yimou en China ha sido muy dispar en China, su país. Mientras algunos críticos elogian su sorprendente estética y su capacidad para penetrar en el mercado del arte occidental, otros han atacado a Zhang por complacer a las audiencias occidentales y presentar a China como débil, exótica y vulnerable.

“Todavía soy un artista independiente. No soy miembro del Partido Comunista Chino o de la Liga Juvenil Comunista «, dice Zhang. “Todavía tengo que trabajar duramente para hacer cada nueva película. Mi vida no ha cambiado en absoluto «

El director de cine, productor, escritor y actor chino, además de ex director de fotografía Zhang Yimou,  nacía 2 de Abril de 1950, en Xi’an, capital de la provincia de Shaanxi, poco después de la derrota del gobierno nacionalista de China por los ejércitos comunistas de mao tse-tung. 

La filiación política de su familia dificultaron la vida de Zhang desde el principio, y las cosas empeoraron durante la Revolución Cultural represiva de los años sesenta y setenta. Después de terminar la escuela secundaria, fue enviado a trabajar en campos agrícolas con campesinos chinos durante 3 años y más tarde fue trasladado a la una fábrica textil de algodón durante 7 años en la ciudad de Xianyang. 

Fascinado por el cine y las imágenes visuales, incluso en las películas de propaganda del gobierno que eran la única fuente de entretenimiento aprobada, Zhang logró adquirir una cámara vendiendo su propia sangre y durante este tiempo, se dedicó a la pintura y la fotografía amateur.

La Quinta generación de cineastas chinos

Las restricciones de la Revolución Cultural disminuyeron después de la muerte de Mao en 1976, y Zhang se presentó en la Academia de Cine de Beijing. A los 27 años, ya había superado la edad reglamentaria de admisión, pero pudo persuadir a los funcionarios para que hicieran una excepción después de mostrarles algunas de sus fotografías. En la academia, Zhang formó parte de la llamada “Quinta generación de cineastas chinos”, que aparecieron con posterioridad a la llamada “Revolución Cultural” (1966-1976) alumnos de la escuela y sus compañeros de clase incluían a otros directores jóvenes que habían vivido la Revolución Cultural y se mostraron escépticos sobre el poder absoluto del estado totalitario de China.  La mayoría de los cineastas que formaron parte de este movimiento, se habían graduado en la Academia de Cine de Beijing en 1982 al igual que Zhang Yimou, Tian Zhuangzhuang, Chen Kaige, Zhang Junzhao.

Zhang se graduó de la academia en 1982 y comenzó su carrera como director de fotografía. En aquella época, sus obras atraían sólo a un público reducido y el interés de estos cineastas se concentraba en el valor artístico y la expresión humanista de sus películas. La mayoría de ellos rechazaban el estilo dramático contemporáneo y, en cambio, resaltaban los aspectos esenciales de la luz y del color, así como la importancia de las imágenes. 

El énfasis en el diálogo y la trama fue sustituido por la habilidad con la cámara; y, decididos a lograr efectos basados en el realismo, ellos y sus equipos “volvieron a la naturaleza”, donde los paisajes reales reemplazaron los decorados. El comienzo de la reforma y la apertura no sólo fue para ellos una fuente de inspiración, sino que les ofreció oportunidades de demostrar su talento. Con sus cámaras crearon un tipo de esplendor nunca visto que eclipsó a las anteriores generaciones de cineastas. Siendo estudiantes, no siguieron el plan de estudios recomendado, sino que escudriñaron, criticaron y poco a poco fueron encontrando su estilo cinematográfico. 

Tras su graduación, aprovecharon todas las oportunidades que se les presentaron para crear nuevos conceptos, revolucionando con ello en su conjunto las técnicas de dirección cinematográfica. Las películas de la quinta generación son, de hecho, productos directos de una tragedia histórica: la “revolución cultural” y el “movimiento de la juventud instruida”. 

El cine chino después de la Revolución cultural 

Aunque originalmente tenían la intención de trabajar como asistentes de directores, los graduados pronto descubrieron que había una escasez de directores después de la Revolución Cultural, y obtuvieron permiso para comenzar a hacer sus propias películas. Esto llevó a la producción de One and Eight de Zhang Junzhao, en la que Zhang Yimou trabajó como director de fotografía, y Tierra amarilla de Chen Kaige, en 1984, considerado como la película inaugural de los directores de la Quinta Generación. 

Durante gran parte de su carrera, las películas de Zhang serían aclamadas sobre todo por su apariencia visual, a menudo basada en un esquema de color específico que impregnaba todo el trabajo. Como director, recorría las zonas rurales sin descanso, buscando el fondo que deseaba para una escena específica. A fines de la década de 1980, Zhang descubrió a la actriz Gong Li cuando era una estudiante de interpretación de 21 años, y él la elevó al estrellato nacional e internacional. Apareció en la primera película que dirigió, Sorgo Rojo de 1987, y durante gran parte de la primera parte de su carrera formaron un equipo de gran talento.  

Con este drama, donde se refleja el más puro sabor de la China rural que se halla a las puertas de la invasión japonesa y la revolución comunista, Yimou ganó el Oso de Oro del Festival de Berlín. Los tonos de intenso rojo, simbólico y envolvente, abundan en buena parte de las escenas, un color es muy recurrente en sus filmes, y siempre adquiere sutiles significados que van más allá de lo visual y que influyen en las emociones del espectador. La música se compone de melodías instrumentales chinas y de canciones populares que introducen de lleno en la estupenda y natural ambientación, dominada por los parajes naturales y los rudimentarios asentamientos humanos.

A ésta ópera prima le siguieron las magníficas Semilla del crisantemo (1990), “La linterna roja” (1991), Qiu Ju, una mujer china (1994) en todas ellas mostraba una mujer oprimida por las estrictas reglas de sumisión que imponían de las sociedades feudales, en las que se desarrollaban la mayoría de los dramas históricos de Zhang. La linterna roja fue nominada para competir por los Oscar como mejor película de habla no inglesa por Hong Kong. En ella Yimou hace de nuevo referencia al papel de la mujer en la sociedad china. Tras la muerte de su padre, la joven de 19 años Zhonglian se ve forzada a casarse con Chen Suqian, el señor de una poderosa familia. Él es un hombre de cincuenta años y tiene ya tres esposas, cada una de las cuales vive en una casa independiente dentro de un gran castillo amurallado. 

Brillante fotografía en la que vuelve a predominar los tonos rojos y retrata magistralmente el mundo femenino con desgarradora intensidad, que ofrece un respetuoso, duro y en ocasiones estremecedor testimonio de las cadenas impuestas por la sociedad y por unas anquilosadas tradiciones. Zhonglian vive enclaustrada en una vida vacía entre esas opresivas paredes, toda su vida pasa a depender de que se enciendan o no las linternas rojas que hay en su casa. 

Cuando se encienden las linternas rojas en la casa de alguna de las esposas, significa que el señor las va a favorecer con su visita. Conseguir ser la favorita desencadena una enconada competencia, que las convierte en seres deshumanizados, sin esperanza, mujeres envueltas en el sufrimiento y victimas de maquiavélicas maquinaciones

Las películas de Zhang Yimou se habían desarrollado como dramas históricos para evitar la censura, hasta que llegó Vivir To Live (1994) que trataba directamente de la China contemporánea. Sin embargo, las autoridades se apresuraron a entender la crítica implícita en sus películas y fueron prohibidas en su país.

En 1996 Zhang Yimou y Gong Li, rompieron su relación y la carrera de Yimou se desaceleró durante varios años. Después de la poco conocida comedia de 1997 Keep Cool, Zhang regresó a las pantallas internacionales en 1999 con Ni uno menos, la historia de una niña de trece años Wei Minzhi, obligada por el alcalde a sustituir al maestro de escuela en un pueblo rural chino, debe conseguir que ningún niño abandone la escuela si quiere cobrar el trabajo. Cuando el revoltoso Zhang Huike abandona la clase para ir a la ciudad en busca de trabajo. Minzhi tendrá que ingeniárselas para que regrese a la escuela. En contraste con sus anteriores trabajos, Zhang eligió a actores no profesionales como campesinos en la película. Con ésta película Yimou obtuvo el León de Oro del Festival de Venecia en 1999.

En 1996 Zhang Yimou y Gong Li, rompieron su relación y la carrera de Yimou se desaceleró durante varios años. Después de la poco conocida comedia de 1997 Keep Cool, Zhang regresó a las pantallas internacionales en 1999 con Ni uno menos la historia de una joven maestra de escuela en un pueblo rural chino que persigue a uno de sus estudiantes cuando se escapa a una gran ciudad. En contraste con sus anteriores trabajos, Zhang eligió a actores no profesionales como campesinos de la zona, para ésta película. En la bellísima película El camino a casa (1999) presentó a la actriz Zhang Ziyi, quien más tarde alcanzaría el estrellato con Tigre y dragón de Ang Lee. 

Zhang Yimou y el género wuxia 

Zhang se mostró más astuto al tratar con los censores chinos a medida que crecía como cineasta, aunque para algunos críticos, tanto dentro como fuera de China, sus películas posteriores parecían tener menor excelencia. Su prestigio como director ya estaba consolidado en China y en 2002, Zhang hizo su propia epopeya de artes marciales; Zhang Ziyi apareció junto con Jet Li y una serie de otras estrellas de cine de Hong Kong reconocidas internacionalmente en Hero, Nominada al Oscar como Mejor película de habla no inglesa y que estaba ambientada en la dinastía Qin de China, que se convirtió en un éxito en EE.UU. 

Sin embargo, algunos críticos argumentaron que la película, en contraste con las películas anteriores de Zhang, tenía un mensaje que legitimaba al gobierno autoritario de China.  Zhang tuvo varias oportunidades para dirigir películas fuera de China, pero las rechazó, prefiriendo no dejar su país de origen durante mucho tiempo y completó con la trilogía de La casa de las dagas voladoras (2004) Nominada al Oscar por Mejor Fotografía  y La maldición de la flor dorada (2006) Nominada al Oscar por Mejor Vestuario.

Sin duda mi favorita es la segunda, ambientada en el año 859 a.C. cuando la dinastía Tang, que había sido floreciente entra en decadencia. El malestar se extiende por todo el país, y el corrupto gobierno tiene que enfrentarse en todas partes con ejércitos rebeldes. 

El más poderoso es el de la Casa de las Dagas Voladoras, que se está haciendo cada vez más fuerte gracias a un nuevo y misterioso líder. Dos agentes del Imperio tienen la misión de encontrar y arrestar al nuevo líder de la Casa de las Dagas Voladoras, una sociedad clandestina con ideales revolucionarios. La pista es una joven bailarina ciega de belleza deslumbrante y habilidades especiales que trabaja en un prostíbulo. 

El Ying y el Yan del cine de Zhang Yimou 

Zhang dirigió las ceremonias de inauguración y clausura de los Juegos Olímpicos de Verano de Beijing 2008, que fueron aclamadas internacionalmente. 

Uno de los temas recurrentes de Zhang es la resistencia de los chinos frente a las dificultades y la adversidad, sus películas son particularmente conocidas por su rico uso del color, como se puede ver en algunas de sus primeras películas y en sus películas de wuxia. Después de las Olimpiadas, Yimou regresó a lo grande con una hermosa película Amor bajo el espino blanco (2010). Yimou rememora la terrorífica época de la Revolución Cultural, que encarceló a cientos de miles de personas y envió a trabajar al campo a intelectuales, políticos o simples ciudadanos críticos con el régimen de Mao, entre los que se contó el propio Yimou. 

A través de una historia sencilla, narra la realidad de Jing es una colegiala ingenua de la ciudad que debe trasladarse a un remoto pueblo en las montañas para su “reeducación” durante la Revolución Cultural. Su padre ha sido encarcelado por disidente y su madre lucha para alimentar a sus tres hijos. Jing sabe que tanto su futuro como el bienestar de su familia dependen de su buen comportamiento siempre según la opinión de las autoridades. Pero Jing conoce al encantador hijo de un militar de élite y surge entre ellos un amor puro y limpio, una historia de amor que transcurre en una narración intimista y poética.

A partir de la década de 1990, Zhang Yimou ha dirigido producciones teatrales en paralelo con su carrera cinematográfica y fue elegido para dirigir la participación de Beijing en la ceremonias de clausura de los Juegos Olímpicos de Verano de 2004 en Atenas, así como las ceremonias de apertura y clausura de las Olimpiadas de Verano de 2008 en Beijing, junto con el codirector y coreógrafo Zhang Jigang. 

Después de sus recientes coproducciones internacionales de gran presupuesto como Las flores de la guerra  y La Gran muralla  considerados más como ambiciosos  productos económicos que por sus cualidades artística, Yimou vuelve con una mirada más crítica en el drama familiar Regreso a casa (2014) y en su última película One Second (2020) ambas ambientadas en el contexto de la Revolución Cultural de China, que casualmente o no, la última se retiró inesperadamente del Festival de Cine de Berlín de 2019 en el último momento. En Sombra (Shadow), realiza una crítica muy sutil referente al gobierno chino, el acto de gobernar conduce a los responsables por un camino oscuro y sinuoso moralmente. 

Sobre el cine chino actual Yimou afirma: 

“Aunque nuestro mercado interior sea vastísimo, animo a los directores chinos a acudir a festivales internacionales, porque el cine sirve como puente de encuentro de culturas y las películas hacen el papel de embajadoras que pueden promover la comprensión entre países. Son plataformas excelentes de intercambio. Así que es relevante que produzcamos películas para una audiencia internacional, hacernos comprender por un público más amplio

 

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