Fred Zinnemann y su inquebrantable creencia en la dignidad humana

El director de cine Alfred Zinnemann (1907 – 1997) realizó 25 largometrajes durante sus 50 años de carrera y sus películas obtuvieron 65 nominaciones a los Oscar, ganando 24 de ellos en distintas categorías.

Fue uno de los primeros directores en filmar ubicaciones reales y en mezclar estrellas con actores no profesionales, para darle más realismo a sus películas. Dentro de la industria cinematográfica, fue considerado un inconformista por asumir riesgos y crear películas únicas, en muchas de sus historias los protagonistas son  individuos solitarios y de principios férreos, frente a sucesos trágicos. 

Según el historiador de cine Arthur Nolletti, Jr:

“Sus películas se caracterizan por una creencia inquebrantable en la dignidad humana; una estética realista con una preocupación por los problemas morales y sociales; un trato cálido y comprensivo del temperamento; un manejo experto de actores; una meticulosa atención al detalle; arte técnico consumado; moderación poética; y finales deliberadamente abiertos”

Zinnemann nacía en Rzeszów, perteneciente al Imperio Austro-húngaro y que hoy se encuentra en Polonia, en el seno de una familia judía. Mientras crecía en Austria, quería convertirse en músico, pero se graduó como abogado en la Universidad de Viena en 1927. 

Mientras estudiaba derecho, se sintió atraído por las películas y convenció a sus padres para que lo dejaran formarse en producción de cine en París. Después de permanecer durante un año en la Ecole Technique de Photographie et Cinématographie en París, se convirtió en director de fotografía y trabajó en Alemania con otros principiantes, así Billy Wilder y Robert Siodmak también trabajaron junto a él en el largometraje Los hombres del Domingo. 

Aunque estaba fascinado por la cultura artística de Alemania, con su teatro, música y películas, también era consciente de que el país estaba en una profunda crisis económica. Se desencantó con Berlín después de ver continuamente una ostentación y un lujo decadentes junto con un desempleo desesperado. 

Como resultado del clima político cambiante, junto con el hecho de que las películas sonoras habían llegado a Europa, a una industria que no estaba preparada técnicamente para producir sonoros de calidad, la producción en toda Europa se desaceleró dramáticamente. 

Zinnemann, que solo tenía 21 años, obtuvo el permiso de sus padres para ir a Estados Unidos, donde esperaba que las oportunidades cinematográficas fueran mayores, posteriormente sus padres fueron asesinados durante el Holocausto, en un campo de exterminio. Llegó a Nueva York a fines de octubre de 1929, en el momento de la crisis del Crack de la Bolsa, al que prosiguió el periodo denominado la Gran Depresión

El salto de Fred Zinnemann al continente americano 

A pesar del pánico financiero que comenzaba, encontró que Nueva York era un entorno cultural diferente. La ciudad supuso para él una experiencia fantástica, llena de emoción, con una vitalidad y un ritmo carentes en Europa. Era como si acabara de abandonar un continente de zombies y entrara en un lugar que vibraba con increíble energía y poder.

Uno de los primeros trabajos de Zinnemann en Hollywood fue como extra en Sin novedad en el frente  (1930), dirigida por Lewis Milestone. Dijo que muchos de los otros extras eran antiguos aristócratas rusos y oficiales de alto rango que huyeron a Estados Unidos después de la revolución rusa en 1917. 

La inclinación de Fred Zinnemann por el realismo y la autenticidad se hizo evidente en su primer largometraje, Redes, en 1935. Filmado en Alvarado, México con actores en su mayoría no profesionales reclutados entre los lugareños, es uno de los primeros ejemplos de realismo social en el cine narrativo. 

Debido a que había comenzado su carrera cinematográfica como director de fotografía, sus películas están fuertemente orientadas hacia los aspectos visuales. A principios de la década, Zinnemann había trabajado con el documentalista Robert Flaherty, de quien dijo:

«probablemente la mayor influencia individual en mi trabajo como cineasta»

La formación de Zinnemann en el cine documental y su experiencia personal contribuyeron a su estilo de «realismo social». Con sus primeras películas entre 1937 y 1942 comenzó a usar esa técnica y sus temas se caracterizaron por una inquebrantable creencia en la dignidad humana

Después de un cierto éxito en la dirección de cortometrajes´, se estrenó como director con largometrajes de serie B en 1942, en el género de suspense y espionaje Ojos en la noche y el noir La última prueba antes de obtener su gran oportunidad con La séptima cruz (1944), protagonizada por Spencer Tracy, que se convirtió en su primer éxito. 

La película se basó en la novela de Anna Seghers y, aunque se filmó completamente en los estudios de MGM, hicieron un uso realista de los actores alemanes refugiados incluso en los papeles más pequeños. En cierto sentido, el protagonista de la película no es el personaje de Tracy, sino un humilde trabajador alemán interpretado por Hume Cronyn, que cambia de simpatizante nazi a oponente activo del régimen mientras ayuda a Tracy.

Después de la Segunda Guerra Mundial, Zinnemann y tras conocer la muerte de sus padres, su contrato de estudio lo frustró aún más, ya que dictaminaba que tenía la obligación de dirigir películas de serie B como My Brother Talks to Horses. (1947) y Little Mister Jim (1947) a pesar de su falta de interés en dichos temas. 

La gran cosecha de Oscars

Sin embargo, con su siguiente película, The Search (1948) (Los ángeles perdidos), ganó un Oscar al mejor guión y aseguró su posición en el establishment de Hollywood. Rodado en suelo alemán controlado por el Gobierno Militar Norteamericano, algunas escenas son documentales de la época.

La película fue protagonizada por Montgomery Clift en su debut en la pantalla como un soldado que cuida a un niño checo perdido y traumatizado por la guerra. Una voz en off nos va narrando todas las desventuras de estos niños y niñas abandonados y lo cerca que están de la muerte incluso después de la guerra. Es un film devastador dónde Zinnemann nos muestra con descarnado realismo, las historias de los miles de niños que quedaron separados de sus familias, niños sin hogar que lo perdieron todo incluso su infancia. 

Fue seguido por  Acto de Violencia (1948), una película de cine negro protagonizada por Van Heflin como un veterano y ex prisionero de guerra encantador, Robert Ryan como su ex amigo discapacitado, Janet Leigh como la esposa de Heflin y Mary Astor como una prostituta de buen corazón. Zinnemann consideró éste trabajo como el primer proyecto en el que «se sintió cómodo sabiendo exactamente lo que quería y exactamente cómo conseguirlo

Su siguiente proyecto fue Hombres (1950), que estuvo protagonizada por Marlon Brando como un veterano de guerra parapléjico. Fue la primera película de Brando, de nuevo aparece la gran visión del director para descubrir talentos y además filmó muchas escenas en un hospital de California donde pacientes reales sirvieron como extras, para dar mayor realismo. 

Quizás el trabajo más conocido de Zinnemann es Solo ante el peligro (1952), una de las primeras 25 películas estadounidenses elegidas en 1989 para el National Film Registry. El análisis psicológico y los dilemas morales que sufre el Marshall Will Kane, interpretado por Gary Cooper, además de una cronología novedosa, en la que el tiempo de pantalla se aproximaba a la cuenta regresiva de 80 minutos hasta la hora de la confrontación, hace de ésta película una creación innovadora que rompió el molde de la fórmula del género western. 

Trabajando en estrecha colaboración con el director de fotografía y amigo de toda la vida Floyd Crosby, filmó sin filtros, dándole al paisaje aspecto más seco y realista de documental que chocaba con la cinematografía más colorista de los westerns de John Ford. Durante la producción estableció una estrecha relación con Gary Cooper, cuya carrera estaba en declive y contaba ya con 51 años,  filmando al actor en rabiosos primeros planos, con apenas maquilaje para que se vieran los surcos de su cara, el sudor de su frente y, en algún momento, incluso aparecía con lágrimas en los ojos en la pantalla, algo bastante inédito para uno de los galanes más conocidos del cine.

El guionista Carl Foreman, fue obligado a comparecer ante el Comité de Actividades Antiestadounidenses, siendo considerado como «testigo no cooperativo» porque se negó a dar nombres y fue incluído en las listas negras de todos los estudios de Hollywood. Pretendía que Solo ante el peligro  fuera una alegoría sobre la venganza del senador Joseph McCarthy contra los presuntos comunistas. Sin embargo, Zinnemann no estuvo de acuerdo, insistiendo hasta el final de su carrera, en que los temas de la película eran más amplios y se referían más a la conciencia y a la valentía de los hombres.

La siguiente película de Zinnemann, que supuso un gran éxito de público y crítica, fue De aquí a la eternidad (1953), basada en la novela de James Jones. Obtuvo 13 Nominaciones a los Premios Oscar, de los que ganó 8, incluyendo Mejor película y Mejor director. Zinnemann luchó encarnizadamente con el productor Harry Cohn para que Montgomery Clift interpretase a Prewitt y cedió a cambio de que Frank Sinatra, que estaba en el punto más bajo de su popularidad, obtuviese el papel de «Maggio» , que en principio iba en contra de los deseos de Zinnemann. Sin embargo, el director siempre tan acertado en la selección de actores, se equivocaba ya que Sinatra ganó un Oscar a Mejor Actor de Reparto.

El desencanto de Fred Zinnemann 

Hay películas del director consideradas menores, pero que me gustaría destacar por su valentía y calidad cinematográfica. En primer lugar realizó Un sombrero lleno de lluvia en 1957, uno de los primeros films en tratar la adicción a las drogas de los soldados que regresaban del frente de Corea y del gran impacto que dicha adicción tenía sobre sus familias. Logró evitar la censura del código Hays y obtuvo tres nominaciones a los Globos de Oro, incluyendo a Mejor director, Mejor actor para Anthony Franciosa y Mejor actriz para Eva Marie Saint 

En 1966 realizó un drama histórico, escrita por Robert Bolt  sobre la biografía de Sir Thomas Moro, uno de los más notables humanistas del siglo XVI y que encarnó la inquebrantable voluntad de mantenerse firme en sus creencias ante el dilema moral, incluso por encima de su propia vida. Era inevitable que Zimmermann quedase atrapado por este personaje, que fue interpretado por Paul Scofield un prestigioso actor de teatro inglés, considerados uno de los mejores intérpretes de Shakespeare. La película Un hombre para la eternidad, ganó seis Oscar, incluido el de Mejor Dirección que era el segundo para Zinnemann.

Ya en los años setenta realizó una película extraordinaria en todos los sentidos. La película Julia (1977) está basada en el libro Pentimento de Lillian Hellman, escritora y guionista de importantes títulos en el cine y que es autobiográfico. La película fue protagonizada por Jane Fonda como Hellman y Vanessa Redgrave como su mejor amiga Julia, una rica heredera escocesa que abandona la seguridad y la comodidad de su familia, para dedicar su vida a la causa antinazi en Alemania. Una de las virtudes de la película fue situar a los personajes en escenarios reales, como en un viaje en tren de París a Moscú durante la Segunda Guerra Mundial. También ésta película fue el debut de la actriz Meryl Streep en el cine.  

La película fue nominada a 11 Oscar y ganó tres, por Mejor guión para Alvin Sargent, Mejor actor de reparto para Jason Robards en el papel de Dashiell Hammet su pareja sentimental, y Mejor Actriz de Reparto para Redgrave. Zinnemann pensó que la actuación de Fonda era extraordinaria y que también merecía un Oscar, afortunadamente se llevó un Globo de Oro 

Además de las virtudes mencionadas, Zinnemann tenía un intuitivo don para el casting y una acertada visión para descubrir nuevas estrellas. Sin importar el tamaño del papel, el director pasaba mucho tiempo con los actores, por separado, para hablar en profundidad sobre cada uno de los roles . 

El entusiasmo con el que un joven Zinnemann llegó a los Estados Unidos, se fue enfriando poco a poco, a medida que las rigideces y el poder de los estudios sobre la parte creativa de una película, aumentaba. Un hombre que había huido de las injusticias sociales de su Europa natal y que perdió a sus padre en el Holocausto, quedó profundamente decepcionado con la caza de brujas, la aparición de las listas negras  y las limitaciones creativas que impusieron las élites de Hollywood. Permaneció retirado del cine desde 1982, año en realizó su última película y su fallecimiento en 1997 

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