"Lucky", el legado filosófico de Harry Dean Stanton

Dos semanas después de la muerte del actor, músico y cantante estadounidense Harry Dean Stanton en septiembre de 2017, se estrenó en estados Unidos una de sus mejores actuaciones, en la que supone la ópera prima de John Carroll Lynch, más conocido por su faceta de actor e intérprete de películas tan notables como ‘Fargo’, ‘Zodiac’ o ‘Shutter Island’.

En un principio solo iba a desempeñar un pequeño papel, pero los guionistas y productores del film, Logan Sparks y Drago Sumonja, amigos personales de Stanton, le propusieron la dirección de este proyecto que comenzó como un boceto de ideas y terminó siendo el legado filosófico y vital este genial personaje.

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«Lucky», el legado filosófico de Harry Dean Stanton

Dos semanas después de la muerte del actor, músico y cantante estadounidense Harry Dean Stanton en septiembre de 2017, se estrenó en estados Unidos una de sus mejores actuaciones, en la que supone la ópera prima de John Carroll Lynch, más conocido por su faceta de actor e intérprete de películas tan notables como ‘Fargo’, ‘Zodiac’ o ‘Shutter Island’.

En un principio solo iba a desempeñar un pequeño papel, pero los guionistas y productores del film, Logan Sparks y Drago Sumonja, amigos personales de Stanton, le propusieron la dirección de este proyecto que comenzó como un boceto de ideas y terminó siendo el legado filosófico y vital este genial personaje.

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“Torment” (akk.a.Frenzy) (Hets) de 1944 dirigida por Alf Sjörberg e Ingmar Bergman

“Torment” (akk.a.Frenzy) (Hets) de 1944
«Odiaba la escuela como un principio, como un sistema y como una institución. Y como tal, definitivamente no he querido criticar a mi propia escuela, sino a todas las escuelas» Bergman

Mi primer pensamiento cinematográfico de 2018 es para el polifacético director sueco Ingmar Bergman. Nacido en Uppsala (Suecia) en 1918, este año se celebra el centenario de su nacimiento y serán muchos los homenajes dedicados a su influyente figura en el cine de la segunda mitad del sXX.

Bergman dirigió más de sesenta películas y docimentales para el cine y la televisión, la mayoría de los cuales también escribió. Si ha existido un direcotr de atmósferas, de rostros y silencios, ha sido Bergman. Por ello, es importante recordar a sus direcotres de fotografía que fueron decisivos en la creaciónj de las atmósferas tan características de su cine. Con Gummar Fisher, su primer colaborador en la fotografía ySven Nykvist, responsable de la parte final de su filmografía, formaron un sublime triunvirato de la imagen

 

Gunnar Fischer, su primer colaborador en la fotografía,

 

Sven Nykvist, responsable de la parte final de su filmografía

Entre los actores habituales se encontraban: Harriet y Bibi Andersson, Liv Ullmann, Gunnar Björnstrand, Erland Josephson, Ingrid Thulin y Max von Sydow. Hijo de Erik Bergman, un ministro luterano y más tarde capellán del Rey de Suecia y de Karin (née Åkerblom), una enfermera que tenía antepasados ​​valones. Creció con su hermano mayor Dag y su hermana Margareta rodeados de imágenes religiosas y una férrea educación. Su padre era un ministro conservador de la parroquia con ideas estrictas sobre las enseñanzas a los hijos. Ingmar pasó muy duros momentos encerrado en oscuros habitáculos por cometer «infracciones», como mojar la cama.

En su autobiografía la Linterna Mágica, escribió: «Dediqué mi interés al misterioso mundo de las iglesias de arcos bajos, paredes gruesas, el olor de la eternidad, la luz del sol temblorosa sobre la vegetación más extraña de pinturas medievales y figuras talladas en techos y paredes. Haía todo loque la imaginación de un niño podía desear: ángeles, santos, dragones, profetas, demonios, humanos…» Su amor por el teatro comenzó temprano y él mismo recuerda:

«A la edad de nueve años, cambié un grupo d esoldados de estaño por una linterna mágica, una posesión que alteró el curso de mi vida. Con este juguete, creé un mundo privado en el que me sentía completamente en mi verdadera casa»

Bergman asistió a la escuela de Palmgren cuando era adolescente. Sus años escolares fueron muy infelices, y los recordó desfavorablemente en trabajos posteriores. en 1934, a la edad e 16 años, fue enviado a Alemania para pasar las vacaciones de verano con unos amigos de la familia. Asistió a una concentración nazi en Weimar, en la que vió a Adolf Hitler. Más tarde escribió en su autibiografía sobre dicha visita, cómo la familia alemana había puesto un retrato de Hitler en la pared junto a su cama, u que, al igual que gran parte de la sociedad sueca de aquel momento, durante muchos años el joven Bergman estuvo del lado de Hitler, deleitado por sus éxitos y entristecido por sus derrotas. Bergman comentó que: «Hitler fue incleíblemente carismático, electrificó a una multitud …El nazismo que yo había visto parecía divertido y juvenil»

De nuevo en su autobiografía, publicada a finales de los ochenta, Bergman relata: «mi padre era un hombre de ideas ultraderechistas. La amenaza eran los bolqueviques, que eran objeto de nuestro odio. Nuestra familia tenía una casa de verano, y había un vecino judío que tenía una modesta vivienda en la playa. Una noche», cuenta Bergman, «mi hermano y algunos de sus amigos pintaron una cruz gamada en las paredes, y yo, cobarde de mierda, no me animé a decir ni una palabra sobre esto». Cuando, terminada la guerra, se fueron conociendo las atrocidades cometidas por los nazis, Bergman confiesa que las quería creer y que pensaba que era propaganda instrumentada por los alieados: «Cuando la verdad lo confirmó yo no quería creerlo, fue un trauma brutal que me despojó de un golpe de mi inocencia»


El joven Ingmar Bergman 

 

Ingresó en el Stockholm University College en 1937, para estudiar arte y literatura. Pasó la mayor parte de su tiempo involucrado en el teatro estudiantil y se convirtió en un «verdadero adicto al cine». Aunque no se graduó, escribió varias obras de teatro y una ópera, y se convirtió en director asistente en el Ópera Real de Estocolmo . En 1942, se le dio la oportunidad de dirigir uno de sus propios guiones, “Caspar’s Death”. La obra fue vista por miembros de Svensk Filmindustri, que luego le ofrecieron a Bergman un puesto de trabajo reescribiendo guiones. Su primer gran logro fue en 1944 cuando escribió el guión para «Torment» (akk.a.Frenzy) (Hets), una película dirigida por Alf Sjöberg y que desató un debate sobre la educación formal sueca.

Además de escribir el guión, tambié fue nombrado asistente de dirección de la película. En efecto, en 1944 un joven director de la Ópera Real de Estocilmo, lograba que su guión fuese producido por Victor Sjölström y Harald Molander ( Hijo del director Gustav ) y que fuese dirigido por Alf Sjöber, junto con Gustav Molander, uno de los más grandes directores suecos de origen finlandés. Por un problema de enfermedad del director, Bergman filmó las escenas de los exteriores, de lo que seria el inicio de una extensa obra que se iniciaría oficialmente un año después con la realización de «Crisis», cuando ya contaba con una cierta fama como director teatral y comenzaba a ser una figura del mundo cultural sueco.

En su segundo libro autobiográfico «Imágenes: mi vida en el cine» , Bergman describe el rodaje de los exteriores de «Torment» ( akk.a. FEnzy) (Hets) de 1944, como su debut como direcotr de cine. Cuando Henning HaKanson ( director de la escuela secundaria donde estudió Bergman) escribió una carta después del lanzamiento de la pelícual donde afirmaba que el joven Bergman fue un «estudiante problemático», Ingmar le respondió con desdén lo que consideraba la implicación de Hakanson al considerar que aquellos estudiantes : «que no encajaban con una prescripción arbitraria de mérito, merecen el cruel abandono del sistema». Bergman también afirmó en la carta que «odiaba la escuela como un principio, como un sistema y como una institución. Y como tal, definitivamente no he querido criticar a mi propia escual, sini a todas las escuelas».

En la película «Tormento» Bergman nos narra la historia del joven Jan-Erik Widgren como estudiante de último año de secundaria. Su maestro de latín, apodado Calígula, es temido por todos tanto maestros como estudiantes. Widgren se enamora de Bertha, que trabaja en una estanco. Ella le confiesa que está siendo acosada por un hombre mezquino y sádico, pero no le dice que es el propio Calígula. El sadismo del profesor, el odio hacia los alumnos, la crueldad inexplicable y el temos que despiesta, junto a la calida técnica y una amenazadora fotografía en blanco y negro de Martin Bodin, nos indica el camino que seguirá el cine de Bergman en la primera etapa de juventud.

En este film ya se encuentran conceptos como pecado, confesión, perdón y redención, sobre todo, en la figura del padre-profesor, al igual que el padre-pastor en el hogar rígido y espartanamente luterano en el que creció Bergman, en un entorno de gran violencia física y psicilógica ante el «silencio de Dios».

Alf Kjellin como el estudiante Jan-Erik Widgren 
 

 

Alf Kjellin como el estudiante Jan-Erik Widgren y Mai Zetterling como Bertha Olsson 
Alf Kjellin como el estudiante Jan-Erik Widgren y Mai Zetterling como Bertha Olsson 

 

Mai Zetterling como Bertha Olsson 
Alf Kjellin como el estudiante Jan-Erik Widgren y Stig Järrel como el profesor Calígula 
Alf Kjellin como el estudiante Jan-Erik Widgren y Stig Järrel como el cruel profesor Calígula 
Magnífica fotografía en Blanco y Negro de Martin Bodin 

 FICHA TÉCNICA: 

Director: Alf Sjörberg e Ingmar Bergman

Guión :Ingmar Bergman 

Fotografía: Martin Bodin (B&W)

Música: Hilding Rosenberg

Productora: Svensk Filmindustri

Reparto:  Stig Järrel, Alf Kjellin, Mai Zetterling, Olof Winnerstrand, Gösta Cederlund,  Hugo Björne, Stig Olin, Olav Riégo, Märta Arbin, Jan Molander

"La Golfa" ( La Chienne) de 1931 dirigida por Jean Renoir

Una de las figuras más importantes del Realismo poético francés es el director Jean Renoir. Un personaje clave para comprender la evolución del cine francés durante los años treinta  y cuya obra fue de gran influencia en el desarrollo de la historia del cine.

“La Golfa” ( La Chienne) de 1931 supuso un hito en la obra de Jean Renoir. Es su primera película sonora y se basó en una adaptación de la novela de Georges de La Fouchardière.
Jean Renoir era el segundo hijo del famoso pintor impresionista Auguste Renoir y a pesar de crecer en un entorno privilegiado económica e intelectualmente, sus comienzos no fueron fáciles.

 
Después de unos estudios mediocres, el joven Renoir quiso realizar una carrera militar y se unió al ejército en 1913. Durante la Primera Guerra Mundial sirvió bajo las órdenes del capitán Louis Bossut, que probablemente sirvió de modelo para su capitán Boeldieu en “La gran ilusión”. En abril de 1915, una bala le fracturó la cabeza del fémur, produciéndole una cojera que le acompañaría toda su vida. Fue trasladado al hospital de Val de Grace de París, para su recuperación, pero su madre murió durante su convalecencia y fue su padre quien permaneció junto a la cama de su hijo, circunstancia que los unió.
Durante este periodo descubre las sesiones de cine y a Charles Chaplin, que llegó desde el extranjero junto a la influencia del cine americano. Pero la inactividad pesa sobre él y en 1916, consiguió alistarse en la aviación, donde su pierna lesionada no suponía un impedimento. Finalmente fue asignado a un escuadrón de reconocimiento, y se especializó en la fotografía.
 
Después de la guerra, regresó a París, donde su padre continuaba pintando y Jean Renoir se enamora de una de sus modelos Andrée Heuschling, dos meses después de la muerte de su padre se casó con ella.
 
Marcado por la visión de la película de  Erich Von Stroheim “Esposas Frívolas” de 1922, su director favorito, que a su vez fue  actor en “La gran ilusión”, se interesó por el mundo del cine como una forma ayudar a su mujer a convertirse en una gran estrella. Escribió para ella el guión de Catherine, también llamada Une vie sans joie” de 1924 proyecto financiado y co-dirigido con Albert Dieudonné y Andrée toma el nombre artístico de Catherine Hessling,
 
La película no recibe una cálida bienvenida y Jean Renoir se enfrenta a dificultades legales y económicas, pero no se desanimó: «el demonio de la puesta en escena ya se había implantado en mí», como él mismo decía. Así que se dirigió su primer largometraje en 1924, “La fille de l’eau” , donde encontramos la estética impresionista de su padre en una fábula bucólica y en el que de nuevo actúa Catherine Hessling y su hermano Pierre. La película recibió una tibia acogida y Renoir comienza a dudar de su futuro profesional en el mundo del cine, pero en una proyección en el teatro du Vieux-Colombier, los amantes del arte de vanguardia le dan una excelente acogida, sobre todo, a la secuencia del sueño y ello le devuelve la confianza.
 
Se inicia en 1926 en su primera película importante “Nana”, la adaptación de una novela de Emile Zola , para ello cuenta con de estrellas del momento como Werner Krauss o Jean Angelo. Pero la película es un fracaso y necesita vender casi todas las pinturas que heredó de su padre. Sin embargo, Renoir decidió no desanimarse por los resultados de sus películas y se lanza de cabeza a la industria de cine realizando una película tras otra, para la construcción gradual de una reputación como director de “cine de autor”
 
En 1927, Renoir aceptó interpretar un papel sencillo en “La Petite Lili”, un cortometraje de Alberto Cavalcanti, para impulsar la carrera de Catherine Hessling hacia el estrellato. Por una coincidencia asombrosa, la película reúne a las tres mujeres más importantes en la vida de Renoir  y que ejercerán un papel fundamental en su trayectoria profesional: su primera esposa Catherine Hessling, su «editora y compañera sentimental » desde 1930 Marguerite  Renoir y Dido Freire , amiga de Cavalcanti, que posteriormente se convirtió en su segunda esposa .
Jean Renoir se separó de Andrée Heuschling en 1931 y comenzó su relación sentimental y profesional con Marguerite Houlle, que adoptó el nombre de Marguerite Renoir.
Ella había comenzado a trabajar a la edad de quince años, en Pathé en Joinville-le-Pont donde coloreaba las películas. Perteneciente a una clase trabajadora era activista del partido comunista y  simpatizante de Maurice Thorez. Marguerite fue quién le presentó al grupo de grupo Jacques Prévert, Roger Blin, Maurice Baquet. Posteriormente, ella lo convenció de forma gradual para defender la causa de los trabajadores y la obra de  Jean Renoir adquiere una dimensión abiertamente política, marcada por las ideas del Frente Popular, con quien se comprometió personal y artísticamente.
El Frente Popular, coalición de los partidos de izquierda para derrotar el auge del fascismo en toda Europa, ganó las elecciones en 1936, periodo durante el cual Renoir realizó un cine de agitación y propaganda, comprometido con una causa, que visto desde ahora, estaba completamente justificado.
 
Marguerite se inició en la edición de películas en 1927  y realizó el montaje de todos los films de Renoir hasta “Las Reglas del juego” de 1939. Resultó ser un montaje especialmente tenso y difícil, que culminó con su separación de Marguerite y  poco después de abandonar Francia por el comienzo de la guerra, Jean Renoir se casó con Dido Freire  que se encargó de velar por sus intereses desde ese momento hasta su muerte.
 
Catherine Hessling y Jean Renoir 
 
“La Golfa” ( La Chienne) de 1931 supuso un hito en la obra de Jean Renoir. Es su primera película sonora, rodada en los estudios Billancourt de París y se basó en una adaptación de la novela de Georges de La Fouchardière, que fue ante todo un reconocido escritor polémico y satírico perteneciente a la primera mitad del siglo XX. Anarquista y de creencias profundamente pacifistas, en su tiempo fue un duro enemigo  del clero, los militares y el militarismo.
 
Se trata de un drama social, nos cuenta la historia de un hombre honesto y pusilánime Maurice Legrand ( interpretado por  Michel Simon) que trabaja como cajero de una empresa y es pintor aficionado, vive con su desagradable y despótica mujer, viuda de un militar que desapareció en la guerra. Legrand se enamora perdidamente de la joven prostituta Lulú Pelletier, interpretada por Janie Marèse que es explotada por su chulo Dédé, representado por Georges Flamant. En la película se define a Legrand como:
 
“ Un hombre que posee una cultura intelectual y sentimental muy superior al ambiente en que se mueve, por lo que lo consideran un imbécil”
 
Al parecer cuando la película estuvo terminada, sus productores quisieron retocarla para encontrar el tono de comedia que consideraban comercial. Jean Renoir, tal y como cuenta en su autobiografía, ganó la batalla y consiguió que se estrenara en su versión íntegra, pero creó un gran revuelo entre los fascistas que atacaron la película con violencia. Los productores decían:
 
«Usted hace películas para intelectuales y esa clientela no paga. Si queremos hacer dinero tenemos que complacer a las modistillas».
 
El rodaje fue responsable de la separación de Renoir y Catherine Hessling, molesta haber sido reemplazada por Janie Marèse como la protagonista femenina, pero tuvo la recompensa de sentir la emoción al ver cómo sus actores reprodujeron en la vida privada las mismas peripecias que viven los personajes durante la película.
 
Michel Simon, que encarna al cajero enamorado de Lulú, vivió realmente esa pasión por la actriz Janie Marèse, quien, a su vez, se enamoró durante el rodaje de Georges Flamant, que interpretaba al chulo despiadado receptor del dinero que el pobre empleado entregaba a la prostituta. La semejanza entre ficción y realidad tuvo incluso una trágica prolongación en el accidente de coche que costó la vida a Janie Marèse, poco después de haber rodado la secuencia en que es asesinada por los celos de uno de esos hombres.
 
La película comienza con un teatro de marionetas que definen la historia que se va a contar como:
 
“ No es un drama, ni una comedia: No tiene moraleja y no demuestra nada. Los personajes no son héroes ni traidores. Son pobre gente como usted y como yo”
 
Tal vez sea la película donde se asientan los principios del futuro cine de Renoir: el enfoque social del drama, una ambientación lúgubre y brumosa, personajes víctimas de su condición y de los estereotipos sociales y, sobre todo, una muestra de la filosofía de Renoir, una mirada abierta sobre el libre albedrío y la convicción de que “todos tienen sus razones” . Una película que termina como en la introducción con un fundido del teatro de marionetas y sin moraleja.
 
En 1945 Fritz Lang realizó un remake de “La Golfa” llamado “Perversidad”, con otro sentido estético, sin ningún trasfondo político,otra visión del mundo y de la humanidad. Un film  tal vez mucho más controlado, pero también menos original
 
Maurice Legrand un empleado ejemplar desposeído de cualquier satisfacción existencial, salvo la pintura
Lulu, interpretada por Janie Marèse de la que se enamora Legrand. Al igual que en la realidad con los acotres
Legrand está casado con una   desagradable y despótica mujer, viuda de un militar
Lulu esta enamorada de Dédé que la explota como su proxeneta
El amor de Legrand por Lulu, le hace perder su dignidad, su empleo y su estilo de vida
Una pareja de perdedores, marginados de la sociedad
La tragedia se cierne sobre los protagonistas

 

 

 

 

«La Golfa» ( La Chienne) de 1931 dirigida por Jean Renoir

Una de las figuras más importantes del Realismo poético francés es el director Jean Renoir. Un personaje clave para comprender la evolución del cine francés durante los años treinta  y cuya obra fue de gran influencia en el desarrollo de la historia del cine.

“La Golfa” ( La Chienne) de 1931 supuso un hito en la obra de Jean Renoir. Es su primera película sonora y se basó en una adaptación de la novela de Georges de La Fouchardière.
Jean Renoir era el segundo hijo del famoso pintor impresionista Auguste Renoir y a pesar de crecer en un entorno privilegiado económica e intelectualmente, sus comienzos no fueron fáciles.

 
Después de unos estudios mediocres, el joven Renoir quiso realizar una carrera militar y se unió al ejército en 1913. Durante la Primera Guerra Mundial sirvió bajo las órdenes del capitán Louis Bossut, que probablemente sirvió de modelo para su capitán Boeldieu en “La gran ilusión”. En abril de 1915, una bala le fracturó la cabeza del fémur, produciéndole una cojera que le acompañaría toda su vida. Fue trasladado al hospital de Val de Grace de París, para su recuperación, pero su madre murió durante su convalecencia y fue su padre quien permaneció junto a la cama de su hijo, circunstancia que los unió.
Durante este periodo descubre las sesiones de cine y a Charles Chaplin, que llegó desde el extranjero junto a la influencia del cine americano. Pero la inactividad pesa sobre él y en 1916, consiguió alistarse en la aviación, donde su pierna lesionada no suponía un impedimento. Finalmente fue asignado a un escuadrón de reconocimiento, y se especializó en la fotografía.
 
Después de la guerra, regresó a París, donde su padre continuaba pintando y Jean Renoir se enamora de una de sus modelos Andrée Heuschling, dos meses después de la muerte de su padre se casó con ella.
 
Marcado por la visión de la película de  Erich Von Stroheim “Esposas Frívolas” de 1922, su director favorito, que a su vez fue  actor en “La gran ilusión”, se interesó por el mundo del cine como una forma ayudar a su mujer a convertirse en una gran estrella. Escribió para ella el guión de Catherine, también llamada Une vie sans joie” de 1924 proyecto financiado y co-dirigido con Albert Dieudonné y Andrée toma el nombre artístico de Catherine Hessling,
 
La película no recibe una cálida bienvenida y Jean Renoir se enfrenta a dificultades legales y económicas, pero no se desanimó: «el demonio de la puesta en escena ya se había implantado en mí», como él mismo decía. Así que se dirigió su primer largometraje en 1924, “La fille de l’eau” , donde encontramos la estética impresionista de su padre en una fábula bucólica y en el que de nuevo actúa Catherine Hessling y su hermano Pierre. La película recibió una tibia acogida y Renoir comienza a dudar de su futuro profesional en el mundo del cine, pero en una proyección en el teatro du Vieux-Colombier, los amantes del arte de vanguardia le dan una excelente acogida, sobre todo, a la secuencia del sueño y ello le devuelve la confianza.
 
Se inicia en 1926 en su primera película importante “Nana”, la adaptación de una novela de Emile Zola , para ello cuenta con de estrellas del momento como Werner Krauss o Jean Angelo. Pero la película es un fracaso y necesita vender casi todas las pinturas que heredó de su padre. Sin embargo, Renoir decidió no desanimarse por los resultados de sus películas y se lanza de cabeza a la industria de cine realizando una película tras otra, para la construcción gradual de una reputación como director de “cine de autor”
 
En 1927, Renoir aceptó interpretar un papel sencillo en “La Petite Lili”, un cortometraje de Alberto Cavalcanti, para impulsar la carrera de Catherine Hessling hacia el estrellato. Por una coincidencia asombrosa, la película reúne a las tres mujeres más importantes en la vida de Renoir  y que ejercerán un papel fundamental en su trayectoria profesional: su primera esposa Catherine Hessling, su «editora y compañera sentimental » desde 1930 Marguerite  Renoir y Dido Freire , amiga de Cavalcanti, que posteriormente se convirtió en su segunda esposa .
Jean Renoir se separó de Andrée Heuschling en 1931 y comenzó su relación sentimental y profesional con Marguerite Houlle, que adoptó el nombre de Marguerite Renoir.
Ella había comenzado a trabajar a la edad de quince años, en Pathé en Joinville-le-Pont donde coloreaba las películas. Perteneciente a una clase trabajadora era activista del partido comunista y  simpatizante de Maurice Thorez. Marguerite fue quién le presentó al grupo de grupo Jacques Prévert, Roger Blin, Maurice Baquet. Posteriormente, ella lo convenció de forma gradual para defender la causa de los trabajadores y la obra de  Jean Renoir adquiere una dimensión abiertamente política, marcada por las ideas del Frente Popular, con quien se comprometió personal y artísticamente.
El Frente Popular, coalición de los partidos de izquierda para derrotar el auge del fascismo en toda Europa, ganó las elecciones en 1936, periodo durante el cual Renoir realizó un cine de agitación y propaganda, comprometido con una causa, que visto desde ahora, estaba completamente justificado.
 
Marguerite se inició en la edición de películas en 1927  y realizó el montaje de todos los films de Renoir hasta “Las Reglas del juego” de 1939. Resultó ser un montaje especialmente tenso y difícil, que culminó con su separación de Marguerite y  poco después de abandonar Francia por el comienzo de la guerra, Jean Renoir se casó con Dido Freire  que se encargó de velar por sus intereses desde ese momento hasta su muerte.
 
Catherine Hessling y Jean Renoir 
 
“La Golfa” ( La Chienne) de 1931 supuso un hito en la obra de Jean Renoir. Es su primera película sonora, rodada en los estudios Billancourt de París y se basó en una adaptación de la novela de Georges de La Fouchardière, que fue ante todo un reconocido escritor polémico y satírico perteneciente a la primera mitad del siglo XX. Anarquista y de creencias profundamente pacifistas, en su tiempo fue un duro enemigo  del clero, los militares y el militarismo.
 
Se trata de un drama social, nos cuenta la historia de un hombre honesto y pusilánime Maurice Legrand ( interpretado por  Michel Simon) que trabaja como cajero de una empresa y es pintor aficionado, vive con su desagradable y despótica mujer, viuda de un militar que desapareció en la guerra. Legrand se enamora perdidamente de la joven prostituta Lulú Pelletier, interpretada por Janie Marèse que es explotada por su chulo Dédé, representado por Georges Flamant. En la película se define a Legrand como:
 
“ Un hombre que posee una cultura intelectual y sentimental muy superior al ambiente en que se mueve, por lo que lo consideran un imbécil”
 
Al parecer cuando la película estuvo terminada, sus productores quisieron retocarla para encontrar el tono de comedia que consideraban comercial. Jean Renoir, tal y como cuenta en su autobiografía, ganó la batalla y consiguió que se estrenara en su versión íntegra, pero creó un gran revuelo entre los fascistas que atacaron la película con violencia. Los productores decían:
 
«Usted hace películas para intelectuales y esa clientela no paga. Si queremos hacer dinero tenemos que complacer a las modistillas».
 
El rodaje fue responsable de la separación de Renoir y Catherine Hessling, molesta haber sido reemplazada por Janie Marèse como la protagonista femenina, pero tuvo la recompensa de sentir la emoción al ver cómo sus actores reprodujeron en la vida privada las mismas peripecias que viven los personajes durante la película.
 
Michel Simon, que encarna al cajero enamorado de Lulú, vivió realmente esa pasión por la actriz Janie Marèse, quien, a su vez, se enamoró durante el rodaje de Georges Flamant, que interpretaba al chulo despiadado receptor del dinero que el pobre empleado entregaba a la prostituta. La semejanza entre ficción y realidad tuvo incluso una trágica prolongación en el accidente de coche que costó la vida a Janie Marèse, poco después de haber rodado la secuencia en que es asesinada por los celos de uno de esos hombres.
 
La película comienza con un teatro de marionetas que definen la historia que se va a contar como:
 
“ No es un drama, ni una comedia: No tiene moraleja y no demuestra nada. Los personajes no son héroes ni traidores. Son pobre gente como usted y como yo”
 
Tal vez sea la película donde se asientan los principios del futuro cine de Renoir: el enfoque social del drama, una ambientación lúgubre y brumosa, personajes víctimas de su condición y de los estereotipos sociales y, sobre todo, una muestra de la filosofía de Renoir, una mirada abierta sobre el libre albedrío y la convicción de que “todos tienen sus razones” . Una película que termina como en la introducción con un fundido del teatro de marionetas y sin moraleja.
 
En 1945 Fritz Lang realizó un remake de “La Golfa” llamado “Perversidad”, con otro sentido estético, sin ningún trasfondo político,otra visión del mundo y de la humanidad. Un film  tal vez mucho más controlado, pero también menos original
 
Maurice Legrand un empleado ejemplar desposeído de cualquier satisfacción existencial, salvo la pintura
Lulu, interpretada por Janie Marèse de la que se enamora Legrand. Al igual que en la realidad con los acotres
Legrand está casado con una   desagradable y despótica mujer, viuda de un militar
Lulu esta enamorada de Dédé que la explota como su proxeneta
El amor de Legrand por Lulu, le hace perder su dignidad, su empleo y su estilo de vida
Una pareja de perdedores, marginados de la sociedad
La tragedia se cierne sobre los protagonistas

 

 

 

 

"Su mejor historia" ( Their Finest) de 2016 dirigida por Lone Scherfig

 

Siempre me ha gustado el cine que propone la directora danesa Lone Scherfig. Desde que captó mi atención con la película Wilbur se quiere suicidar de 2002, por su perspectiva diferente y original, por su capacidad de crear personajes reales, con sus aciertos y contradicciones, no he dejado de seguir su trayectoria.

Al igual que hiciera en An Education de 2009, Lone consigue en Su mejor historia de 2016 contarnos un relato auténtico de un modo sutil e inteligente. Con una magnífica ambientación del Londres del año cuarenta, cuando estaba siendo bombardeada de forma inmisericorde por la aviación alemana.

La película está basada en una novela de Lissa Evans “Their Finest Hour and a Half”, y nos describe la realidad de Catrin Cole una joven secretaria que se convierte en una pieza esencial para crear una gran película e inspirar a toda una nación y que, casi por accidente, es contratada por el Ministerio de Información del Gobierno Británico (Sección de Cine) para formar parte del equipo de guionistas.

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«Su mejor historia» ( Their Finest) de 2016 dirigida por Lone Scherfig

 

Siempre me ha gustado el cine que propone la directora danesa Lone Scherfig. Desde que captó mi atención con la película Wilbur se quiere suicidar de 2002, por su perspectiva diferente y original, por su capacidad de crear personajes reales, con sus aciertos y contradicciones, no he dejado de seguir su trayectoria.

Al igual que hiciera en An Education de 2009, Lone consigue en Su mejor historia de 2016 contarnos un relato auténtico de un modo sutil e inteligente. Con una magnífica ambientación del Londres del año cuarenta, cuando estaba siendo bombardeada de forma inmisericorde por la aviación alemana.

La película está basada en una novela de Lissa Evans “Their Finest Hour and a Half”, y nos describe la realidad de Catrin Cole una joven secretaria que se convierte en una pieza esencial para crear una gran película e inspirar a toda una nación y que, casi por accidente, es contratada por el Ministerio de Información del Gobierno Británico (Sección de Cine) para formar parte del equipo de guionistas.

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"Au Bonheur des Dames" (El paraíso de las damas) de 1930 dirigido por Julien Duvivier

Es difícil encontrar en película que tenga un comienzo tan actual y vigente como «Au Bonheur des Dames» de 1930 dirigida por el francés Julien Duvivier, que fue uno de los directores más famosos del período conocido como «el realismo poético» en la historia del cine.

“Los grandes almacenes contra el pequeño comercio, constituye un problema de innegable actualidad, que engendra destrucción y ruina y donde el único responsable es quien impone  las reglas del funcionamiento del mundo: el progreso” Au Bonheur des Dames 1930

A pesar de que su nombre ha sido progresivamente olvidado con el paso de los años, Julien Duvivier fue un director que demostró en varias de sus obras una exquisita sensibilidad, talento narrativo y capacidad para crear atmósferas en donde la violencia y la poesía se fundían con gran habilidad. No se puede negar que su figura es imprescindible para una correcta compresión del cine francés y europeo de los años treinta a principios de los cincuenta.

Jean Renoir, dijo de él: » Era un poeta, pero un poeta pesimista que rara vez concedió circunstancias atenuantes a sus personajes. Fue un director de actores, un optimista decepcionado y un creyente que perdió sus ilusiones”

Nacido en Lille en 1896, Julien Duvivier recibió una estricta educación jesuita y tuvo que escaparse de su casa familiar para disfrutar de su pasión por el teatro, un pasatiempo que su familia condenó como «inmoral». Ya en París Duvivier encontró un pequeño trabajo de actor en el Théâtre Odeón, pero descubrió que no podía memorizar el diálogo.

Fue aquí donde Duvivier conoció a André Antoine, un renombrado director teatral que fue el pionero de un estilo de actuación «naturalista» en el teatro antes de convertir su talento en la floreciente industria cinematográfica francesa. Duvivier se unió a las legiones de cineastas franceses inspirados en las historias de Émile Zola sobre los disturbios laborales, la prostitución y el surgimiento de la sociedad de consumo. Consideraban que el cine era un medio natural para los cuentos de Zola, ya que podían rodar en fábricas, minas de carbón y el campo, dando a sus películas autenticidad y realismo. De éste modo Duvivier se convirtió en uno de los directores más relevantes del denominado  “Realismo poético francés”

De 1919 a 1930 realizó 22 películas silentes, una de ellas fue “Au Bonheur des Dames” de 1930 una de las últimas películas silentes rodadas en Francia. Las dificultades económicas y sociales de la Primera Guerra Mundial acabaron con la supremacía de Francia en el mercado cinematográfico internacional. A pesar de ello en 1919 las producciones francesas dominaban las pantallas de todo el mundo. Después de la Primera Guerra Mundial, se produjo una gran fragmentación y descentralización de la producción. Bajo estas circunstancias los cineastas franceses tuvieron unas oportunidades sin precedentes para indagar y asumir riesgos, realizando innumerables experimentos innovadores y creativos en el cine. 

“Au bonheur des dames”, la 21ª película de Duvivier, fue víctima de una mala gestión de distribución. El film fue rodado sin sonido durante el otoño de 1929. En lugar de estrenar la película junto a un gran número de otras tantas películas silentes, que se lanzaron durante el verano de 1930 para despejar el camino e iniciar una temporada de otoño de películas sonoras, los productores de Duvivier demoraron el estreno varios meses y añadió apresuradamente sonido post-postproducción a algunas escenas. Aunque la versión silente vista por la prensa había sido elogiada por la «sinfonía de luz inspirada por el vértigo de las construcciones y las demoliciones», la versión sonora lanzada al público en octubre de 1930 fue duramente criticada por su mala calidad del sonido. La película llegó y salió rápidamente en los cines.

La siguiente película de Duvivier fue la adaptación de una novela de Irène Némirovsky ( escritora judía que murió gaseada en Auschwitz)  de enorme éxito de ventas en 1929: “David Golder”, una historia violenta y trágica de la traición y la amarga decepción de un padre y hombre de negocios, con un impresionante Harry Baur. David Golder (1930), incorporó un sonido totalmente sincronizado y se estrenó con éxito de crítica y de público.

Casi todas sus películas fueron adaptaciones de prestigiosas novelas, tal vez por su formación teatral, pero también por su convicción de que:

«Se necesitan tres cosas para hacer una buena película: en primer lugar una buena historia y una buena historia, y, finalmente, una buena historia». 

El director se hizo más conocido por sus brillantes películas como:  “La belle équipe” (1936), “Pépé le Moko” (1936) y “Un carnet de baile” (1937). Trabajó durante varios años en Hollywood durante la Segunda Guerra Mundial, pero pasó la mayor parte de su vida en su Francia natal. Duvivier continuó haciendo películas hasta 1967, cuando falleció en un accidente automovilístico a los 71 años, poco después de terminar su 70ª película.

En 1934 Duvivier escribió: «Demasiadas personas imaginan que el cine es el arte de los aficionados, que la vocación y la fe son suficientes para dar a luz obras maestras (..). El cine es una profesión, una profesión difícil que uno aprende. Personalmente, cuanto más trabajo, más me doy cuenta de que … no sé prácticamente nada en proporción a las infinitas posibilidades del cine «.

Fue un misántropo que  en sus películas solía situarse en una esquina del rodaje, mirando con  ojos de águila, un técnico que nunca se equivoca acerca del ajuste correcto, un viejo romántico defraudado y el hombre de una sola mujer ( estuvo casado con la misma durante toda su vida), Julien Duvivier sigue siendo un enigma oculto detrás de sesenta películas, con un puñado de obras maestras, y una manera única de ser un verdadero escritor adaptando los escritos de otros. Un día, un periodista le preguntó Ingmar Bergman, de visita en Francia,de qué cineasta francés le hubiera gustado tener su carrera. Sin vacilar, respondió: «Julien Duvivier.»

Gracias a la colocación y los movimientos de la cámara, la decoración cuidada  y luminosa y las secuencias de montaje con un estilo innovador hacen que “Au bonheur des dames” («El paraíso de las damas») parezca una película sorprendentemente moderna. Adaptada a partir de una novela de Émile Zola, la película describe el destino de una tienda de sastrería familiar que es llevada a la ruina cuando unos grandes almacenes se abren al otro lado de la calle. Dita Parlo, una actriz alemana que más tarde apareció en L’Atalante de Jean Vigo (1934) y The Grand Illusion (1937) de Jean Renoir, interpreta a una inocente joven provinciana, Denise Baudu, que llega a París después de la muerte de sus padres en busca de un porvenir.

Cuando Denise acude a la tienda de su tío «El Viejo Elbeuf», el pequeño comercio de aquella zona de París (situado un poco al norte de la Ópera) está en declive por la competencia de unos grandes almacenes, «El Paraíso de las Damas».  Los nuevos grandes almacenes están acarreando la ruina de los antiguos comerciantes, incapaces de adaptarse a los nuevos gustos de la época. Tras diversos avatares Denise entra de dependienta en «El Paraíso de las Damas», con gran disgusto de su familia.

“Los grandes almacenes contra el pequeño comercio, constituye un problema de innegable actualidad, que engendra destrucción y ruina y donde el único responsable es quien impone  las reglas del funcionamiento del mundo: el progreso” Au Bonheur des Dames 1930

Paralelamente a la historia de Denise y de su familia, la película nos narra el ascenso y el triunfo de Octavio Mouret, el propietario egoísta y poderoso de los grandes almacenes y antagonista de la pobre muchacha. Alrededor de Denise  y Octavio se moverán tres grupos muy bien definidos por Duvivier:

Los empleados que trabajan en los grandes almacenes, enfrentados unos a otros para escalar puestos en la organización.  Los propietarios de los pequeños comercios que rodean «El Paraíso de las Damas», que son los absolutos perdedores incapaces de adaptarse al nuevo ritmo de los tiempos. La destrucción de la pequeña tienda del viejo Baudu y su locura y muerte marcan la desaparición de esa clase social de los pequeños comerciantes.

Y, finalmente, el grupo de mujeres de la burguesía con sus amores y vicios secretos, las destinatarias y víctimas de la perversa publicidad de los grandes almacenes que consiguen seducirlas  bajo la engañosa imagen de adorarlas, a través de la exaltación de la belleza y el lujo

“Yo tendré a todas las mujeres de París….y quien tiene a las mujeres, tiene el mundo” Octave Mouret

La película es un ejemplo de la innovación cinematográfica realizada por directores de los años veinte, utilizando conjuntos reales de escenas callejeras y con mucha gente yendo apresuradamente de un lado a otro, tomas de seguimiento, composiciones evocadoras, e incluso algunos trabajos pioneros para crear un mundo completo.

Duvivier representa la demolición de negocios, edificios y familias frente al progreso capitalista. Sin embargo, retrata con esmero la espléndida arquitectura de los grandes almacenes, un «templo» dedicado al placer de las mujeres. Los exquisitos interiores de los grandes almacenes fueron grabados en las Galerías Lafayette, Duvivier construyó un elaborado conjunto de la tienda de sastrería, calle y fachada de los grandes almacenes, para que la cámara pudiera seguir a los personajes fluidamente de una habitación a otra.

Después del clímax donde la ruina de su negocio y la muerte de su hija Geneviève Baudu (interpretada por Nadia Sibirskaïa, que también había interpretado a la “La petite  Lise” de 1930 dirigida por Jean Gremillon), llevan al tío a medidas desesperadas, y tanto en la novela original como el guión nos conducen a un epílogo de crítica capitalista. Sin embargo, en los momentos finales Duvivier nos dice, a través de Denise, que el progreso es inevitable y que:

“Las ruinas y miseria de hoy, mañana serán el pasado”

 Algo distinto del final de la novela de Zola:

 «Y Mouret seguía contemplando, entre aquel centellear, a su femenino público […] Ya empezaba la gente a marcharse, se marchaban medio rendidas, con la misma voluptuosidad satisfecha y la misma vergüenza sorda que proporciona la consumación de un deseo en lo más recóndito de un hotel de mala fama. Y era él quien las había poseído así, quien las tenía a su merced con aquel continuo agolpamiento de mercancías; [..] reinaba sobre todas las mujeres con la brutalidad de un déspota, cuyo capricho llevaba a la ruina a los hogares. Aquella creación suya instauraba una religión nueva; la fe tambaleante iba dejando desiertas, poco a poco, las iglesias, y su bazar las sustituye en las almas, ahora desocupadas»

FICHA TÉCNICA

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«Au Bonheur des Dames» (El paraíso de las damas) de 1930 dirigido por Julien Duvivier

Es difícil encontrar en película que tenga un comienzo tan actual y vigente como «Au Bonheur des Dames» de 1930 dirigida por el francés Julien Duvivier, que fue uno de los directores más famosos del período conocido como «el realismo poético» en la historia del cine.

“Los grandes almacenes contra el pequeño comercio, constituye un problema de innegable actualidad, que engendra destrucción y ruina y donde el único responsable es quien impone  las reglas del funcionamiento del mundo: el progreso” Au Bonheur des Dames 1930

A pesar de que su nombre ha sido progresivamente olvidado con el paso de los años, Julien Duvivier fue un director que demostró en varias de sus obras una exquisita sensibilidad, talento narrativo y capacidad para crear atmósferas en donde la violencia y la poesía se fundían con gran habilidad. No se puede negar que su figura es imprescindible para una correcta compresión del cine francés y europeo de los años treinta a principios de los cincuenta.

Jean Renoir, dijo de él: » Era un poeta, pero un poeta pesimista que rara vez concedió circunstancias atenuantes a sus personajes. Fue un director de actores, un optimista decepcionado y un creyente que perdió sus ilusiones”

Nacido en Lille en 1896, Julien Duvivier recibió una estricta educación jesuita y tuvo que escaparse de su casa familiar para disfrutar de su pasión por el teatro, un pasatiempo que su familia condenó como «inmoral». Ya en París Duvivier encontró un pequeño trabajo de actor en el Théâtre Odeón, pero descubrió que no podía memorizar el diálogo.

Fue aquí donde Duvivier conoció a André Antoine, un renombrado director teatral que fue el pionero de un estilo de actuación «naturalista» en el teatro antes de convertir su talento en la floreciente industria cinematográfica francesa. Duvivier se unió a las legiones de cineastas franceses inspirados en las historias de Émile Zola sobre los disturbios laborales, la prostitución y el surgimiento de la sociedad de consumo. Consideraban que el cine era un medio natural para los cuentos de Zola, ya que podían rodar en fábricas, minas de carbón y el campo, dando a sus películas autenticidad y realismo. De éste modo Duvivier se convirtió en uno de los directores más relevantes del denominado  “Realismo poético francés”

De 1919 a 1930 realizó 22 películas silentes, una de ellas fue “Au Bonheur des Dames” de 1930 una de las últimas películas silentes rodadas en Francia. Las dificultades económicas y sociales de la Primera Guerra Mundial acabaron con la supremacía de Francia en el mercado cinematográfico internacional. A pesar de ello en 1919 las producciones francesas dominaban las pantallas de todo el mundo. Después de la Primera Guerra Mundial, se produjo una gran fragmentación y descentralización de la producción. Bajo estas circunstancias los cineastas franceses tuvieron unas oportunidades sin precedentes para indagar y asumir riesgos, realizando innumerables experimentos innovadores y creativos en el cine. 

“Au bonheur des dames”, la 21ª película de Duvivier, fue víctima de una mala gestión de distribución. El film fue rodado sin sonido durante el otoño de 1929. En lugar de estrenar la película junto a un gran número de otras tantas películas silentes, que se lanzaron durante el verano de 1930 para despejar el camino e iniciar una temporada de otoño de películas sonoras, los productores de Duvivier demoraron el estreno varios meses y añadió apresuradamente sonido post-postproducción a algunas escenas. Aunque la versión silente vista por la prensa había sido elogiada por la «sinfonía de luz inspirada por el vértigo de las construcciones y las demoliciones», la versión sonora lanzada al público en octubre de 1930 fue duramente criticada por su mala calidad del sonido. La película llegó y salió rápidamente en los cines.

La siguiente película de Duvivier fue la adaptación de una novela de Irène Némirovsky ( escritora judía que murió gaseada en Auschwitz)  de enorme éxito de ventas en 1929: “David Golder”, una historia violenta y trágica de la traición y la amarga decepción de un padre y hombre de negocios, con un impresionante Harry Baur. David Golder (1930), incorporó un sonido totalmente sincronizado y se estrenó con éxito de crítica y de público.

Casi todas sus películas fueron adaptaciones de prestigiosas novelas, tal vez por su formación teatral, pero también por su convicción de que:

«Se necesitan tres cosas para hacer una buena película: en primer lugar una buena historia y una buena historia, y, finalmente, una buena historia». 

El director se hizo más conocido por sus brillantes películas como:  “La belle équipe” (1936), “Pépé le Moko” (1936) y “Un carnet de baile” (1937). Trabajó durante varios años en Hollywood durante la Segunda Guerra Mundial, pero pasó la mayor parte de su vida en su Francia natal. Duvivier continuó haciendo películas hasta 1967, cuando falleció en un accidente automovilístico a los 71 años, poco después de terminar su 70ª película.

En 1934 Duvivier escribió: «Demasiadas personas imaginan que el cine es el arte de los aficionados, que la vocación y la fe son suficientes para dar a luz obras maestras (..). El cine es una profesión, una profesión difícil que uno aprende. Personalmente, cuanto más trabajo, más me doy cuenta de que … no sé prácticamente nada en proporción a las infinitas posibilidades del cine «.

Fue un misántropo que  en sus películas solía situarse en una esquina del rodaje, mirando con  ojos de águila, un técnico que nunca se equivoca acerca del ajuste correcto, un viejo romántico defraudado y el hombre de una sola mujer ( estuvo casado con la misma durante toda su vida), Julien Duvivier sigue siendo un enigma oculto detrás de sesenta películas, con un puñado de obras maestras, y una manera única de ser un verdadero escritor adaptando los escritos de otros. Un día, un periodista le preguntó Ingmar Bergman, de visita en Francia,de qué cineasta francés le hubiera gustado tener su carrera. Sin vacilar, respondió: «Julien Duvivier.»

Gracias a la colocación y los movimientos de la cámara, la decoración cuidada  y luminosa y las secuencias de montaje con un estilo innovador hacen que “Au bonheur des dames” («El paraíso de las damas») parezca una película sorprendentemente moderna. Adaptada a partir de una novela de Émile Zola, la película describe el destino de una tienda de sastrería familiar que es llevada a la ruina cuando unos grandes almacenes se abren al otro lado de la calle. Dita Parlo, una actriz alemana que más tarde apareció en L’Atalante de Jean Vigo (1934) y The Grand Illusion (1937) de Jean Renoir, interpreta a una inocente joven provinciana, Denise Baudu, que llega a París después de la muerte de sus padres en busca de un porvenir.

Cuando Denise acude a la tienda de su tío «El Viejo Elbeuf», el pequeño comercio de aquella zona de París (situado un poco al norte de la Ópera) está en declive por la competencia de unos grandes almacenes, «El Paraíso de las Damas».  Los nuevos grandes almacenes están acarreando la ruina de los antiguos comerciantes, incapaces de adaptarse a los nuevos gustos de la época. Tras diversos avatares Denise entra de dependienta en «El Paraíso de las Damas», con gran disgusto de su familia.

“Los grandes almacenes contra el pequeño comercio, constituye un problema de innegable actualidad, que engendra destrucción y ruina y donde el único responsable es quien impone  las reglas del funcionamiento del mundo: el progreso” Au Bonheur des Dames 1930

Paralelamente a la historia de Denise y de su familia, la película nos narra el ascenso y el triunfo de Octavio Mouret, el propietario egoísta y poderoso de los grandes almacenes y antagonista de la pobre muchacha. Alrededor de Denise  y Octavio se moverán tres grupos muy bien definidos por Duvivier:

Los empleados que trabajan en los grandes almacenes, enfrentados unos a otros para escalar puestos en la organización.  Los propietarios de los pequeños comercios que rodean «El Paraíso de las Damas», que son los absolutos perdedores incapaces de adaptarse al nuevo ritmo de los tiempos. La destrucción de la pequeña tienda del viejo Baudu y su locura y muerte marcan la desaparición de esa clase social de los pequeños comerciantes.

Y, finalmente, el grupo de mujeres de la burguesía con sus amores y vicios secretos, las destinatarias y víctimas de la perversa publicidad de los grandes almacenes que consiguen seducirlas  bajo la engañosa imagen de adorarlas, a través de la exaltación de la belleza y el lujo

“Yo tendré a todas las mujeres de París….y quien tiene a las mujeres, tiene el mundo” Octave Mouret

La película es un ejemplo de la innovación cinematográfica realizada por directores de los años veinte, utilizando conjuntos reales de escenas callejeras y con mucha gente yendo apresuradamente de un lado a otro, tomas de seguimiento, composiciones evocadoras, e incluso algunos trabajos pioneros para crear un mundo completo.

Duvivier representa la demolición de negocios, edificios y familias frente al progreso capitalista. Sin embargo, retrata con esmero la espléndida arquitectura de los grandes almacenes, un «templo» dedicado al placer de las mujeres. Los exquisitos interiores de los grandes almacenes fueron grabados en las Galerías Lafayette, Duvivier construyó un elaborado conjunto de la tienda de sastrería, calle y fachada de los grandes almacenes, para que la cámara pudiera seguir a los personajes fluidamente de una habitación a otra.

Después del clímax donde la ruina de su negocio y la muerte de su hija Geneviève Baudu (interpretada por Nadia Sibirskaïa, que también había interpretado a la “La petite  Lise” de 1930 dirigida por Jean Gremillon), llevan al tío a medidas desesperadas, y tanto en la novela original como el guión nos conducen a un epílogo de crítica capitalista. Sin embargo, en los momentos finales Duvivier nos dice, a través de Denise, que el progreso es inevitable y que:

“Las ruinas y miseria de hoy, mañana serán el pasado”

 Algo distinto del final de la novela de Zola:

 «Y Mouret seguía contemplando, entre aquel centellear, a su femenino público […] Ya empezaba la gente a marcharse, se marchaban medio rendidas, con la misma voluptuosidad satisfecha y la misma vergüenza sorda que proporciona la consumación de un deseo en lo más recóndito de un hotel de mala fama. Y era él quien las había poseído así, quien las tenía a su merced con aquel continuo agolpamiento de mercancías; [..] reinaba sobre todas las mujeres con la brutalidad de un déspota, cuyo capricho llevaba a la ruina a los hogares. Aquella creación suya instauraba una religión nueva; la fe tambaleante iba dejando desiertas, poco a poco, las iglesias, y su bazar las sustituye en las almas, ahora desocupadas»

FICHA TÉCNICA

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«La petite Lise» de 1930 dirigida por Jean Grémillon

«Los procedimientos rigurosos  por sí solos son  el camino que conduce a las regiones olvidadas de las personas y las cosas, no por curiosidad o placer, sino para encontrar o redescubrir su secreto con más exactitud. Sin tiempo y disciplina, ninguna tarea podrá ser realizada dignamente» 
Si “Bajo los techos de París” de 1930 dirigida por René Clair, fue un  film de gran importancia por sus diálogos, por el uso del sonido ambiente y, como no, por la música y que ejerció una influencia directa en los inicios del llamado Realismo poético francés, “La petite Lisa” (1930) de Jean Grémillon, es considerada un anticipo del fatalismo melancólico y el compromiso con los marginados típicos del movimiento cinematográfico que nos ocupa.
 
Jean Gremillon (1901-1959), músico, compositor y escritor, fue un artista completo y singular, que a pesar de haber caído en el olvido popular, sigue siendo uno de los directores más importantes en la historia del cine francés.
Nacido en una familia humilde de la Baja Normandía en Cerisy-la-Forêt, el joven Grémillon tuvo que imponerse a los deseos de su padre para estudiar música. En 1920 se trasladó a París para estudiar en la Schola Cantorum de París. Se unió a la vanguardia musical y teatral de la década de 1920, donde trabajó como pianista acompañante de películas silentes y poco después aceptó realizar cortos relacionados con el mundo laboral.
En 1929 dirigió “Lightkeepers”, producida por Jacques Feyder, que fue todo un éxito y le llevó a conocer al guionista y escritor de origen belga Charles Spaak, con el que realizó La Petite Lise. Ésta última película fue un fracaso de taquilla y de crítica, provocando su expulsión inmediata de los estudios Pathé-Natan. Lo que es sorprendente y  difícil de creer, es que la fue despreciada en su tiempo por ser una fiel representación del pueblo francés. En 1932 realizó la magnífica “Daïnah la métisse” con la productora Gaumont, pero el prestigio de Gremillon había quedado seriamente afectado
Después de la liberación de Francia, Gremillon comenzó varios proyectos de películas históricas y sobre objetivos revolucionarios, como la Comuna de París o la Guerra Civil española, pero ninguno salió a la luz debido al abandono y el rechazo por parte de los productores.
Después de cuatro años sin conseguir que sus películas se hicieran realidad, y tras la filmación de varios documentales, entre ellos uno sobre el pintor André Masson, Jean Grémillon murió prematuramente a los 58 años. Casi todo el material rodado por Gremillon se consideró perdido, hasta que en la década de los años sesenta, sus películas fueron recuperadas y restauradas
 Es cierto que muchas de sus películas fueron encuadradas en el contexto del realismo poético, sin embargo Grémillon rechazó lo que él llamó el «naturalismo mecánico» en favor de :

» El descubrimiento de esa sutileza que el ojo humano no percibe directamente, pero que debe demostrarse estableciendo las armonías, las relaciones desconocidas, entre los objetos y los seres; Vivificante, fuente inagotable de imágenes que golpean nuestra imaginación y encantan nuestros corazones «

Tal vez por ello, no consiguió hacerse un hueco entre los directores de realismo más consolidado bajo la vigilancia del Frente Popular.  A partir de la segunda mitad de los años treinta, la fórmula de dicho movimiento quedó fijada y los recién llegados o los más innovadores no tenían más alternativa que caminar por esta estrecha vía de la verdad social convertida en arte.
Gremillon era un hombre ambicioso, que había querido mostrar las tragedias humanas de la vida cotidiana, pero que en su deseo perfeccionista, como escritor,  compositor de  música y también como pintor de gran sensibilidad quiso dar a sus personajes una profundidad y un tratamiento psicológico que no parecía encajar con el realismo más estricto.
Estaba fascinado por los personajes de Shakespeare, fue educado en  las ideas Chouans  y había reconocido y profesado la solidaridad de los trabajadores. Pero Grémillon fue más lejos en su búsqueda, a través de una especie de intuición, del otro lado de la gente, sabía descubrir en ellos una riqueza de ambigüedad y virtudes trágicas que sin él tal vez habría permanecido inexplorado
Jean Grémillon en Bretaña
Según la actriz Madeleine Renaud, “Él era muy humano, sin exageración. Quiero decir: tenía mucha compasión. Su actitud hacia los actores lo demuestra; No nos consideraba elementos de sus propias construcciones. No nos redujo al papel de materiales que eran buenos para construir sus propios diseños arquitectónicos, nos entendía, nos amaba, quería vernos haciendo lo mejor. Nuestra profesión puede ser  aterradora, pero él se deshizo del miedo. El malestar es útil, pero el miedo es paralizante. Cuando rodamos bajo su dirección, sólo teníamos que dejarnos ir «
Madeleine Renaud en «Le ciel est à vous» dirigida por Jean Grémillon
Madeleine Renaud

Sin embargo, durante su encarcelamiento, Lise ha recurrido a una vida de prostitución y junto a su proxeneta, André ( interpretado por Julien Bertheau) tiene un plan para obtener suficiente dinero y escapar de vida actual. Cuando Victor llega a París, comienza a reconstruir su vida y encuentra trabajo, pero desconoce la  vida que lleva su hija y del peligro en el que se encuentra. Cuando su hija puede ser acusada de asesinato, Víctor encuentra la oportunidad de redimirse salvando a su hija mediante su propio sacrificio.

 En La Petite Lise, hay muchas escenas de gente trabajando, y hay una breve secuencia que muestra París por la mañana: las luces de los clubes de neón, los barcos que cruzan el Sena, los trabajadores de la construcción, los coches y los camiones en una calle arbolada. La escena ofrece una muestra del París moderno, industrial, y un pequeño detalle de sus consecuencias: un vagabundo durmiendo en un banco.
La pobreza de los personajes de La Petite Lise hace referencia a una pobreza eterna y legendaria, transmite la sensación de que Víctor y Lisa son víctimas de su propio destino, que su caída e imposibilidad de reinserción no es culpa de nada, ni de nadie. La película se siente inusualmente comprometida con sus personajes principales y nunca emite un juicio sobre ellos, presentando su confusión moral con franqueza e, incluso, con simpatía

 Otro hecho que caracteriza el cine de Gremillon es el manejo del sonido. Parece como si el director pensara que una ventaja del sonido es poder hacer cosas, como sustentar un plano en base a los diálogos sin tener necesariamente que mostrar sus rostros. Del mismo modo el esperadísimo y emotivo encuentro entre padre e hija aparece fuera de plano y solo lo escuchamos por los diálogos entre ambos.

 Se ha dicho en alguna ocasión que rara vez un cineasta ha amado el humo tanto como lo hizo el director Jean Grémillon. La Petite Lise está llena de él: en las habitaciones, entre las paredes de la prisión, las calles de la ciudad y los espacios públicos. Para Gremillon el humo parece su musa, su maestro y actor principal que se regenera  y desaparece rápidamente, tanto en la atmósfera como en el corazón y la mente de sus personajes oprimidos.

En la prisión de Cayenne, prisioneros rodeados de humo
El humo es un protagonista más del cine de Grémillon
Nadia Sibirskaïa interpretando a Lise
 Nadia Sibirskaïa interpretando a Lise 
 Nadia Sibirskaïa interpretando a Lise y André interpretado por Julien Bertheau
Escenas del cabaret de Jazz en el momento de la detención
Director: Jean Grémillon
Guión Charles Spaak

Fotografía: Jean Bachelet (B&W)
Música: Roland Manuel

Productora: Pathé-Natan
Reparto: Pierre Alcover, Joe Alex, Alex Bernard, Julien Bertheau, Raymond Cordy, Lucien Hector, Alexandre Mihalesco, Pierre Piérade, Nadia Sibirskaïa, Ernst Léardée