Jojo Rabbit (2019) de Taika Waititi: Vivir bajo la esvástica

Tomo prestado el título del periodista Manuel Chaves Nogales (1897-1944), uno de los hitos fundamentales de la cultura española de las últimas décadas, que realiza un gran reportaje sobre la Alemania nazi, poco tiempo después de que Hitler tomara el poder en 1933. El reportero sevillano, supo analizar con aguda clarividencia la sociedad alemana del momento, mirando por encima de los acontecimientos y de la anécdota pintoresca, para ofrecer a sus lectores del diario Ahora una visión honesta y verídica de una nación que deseaba y preparaba la guerra en forma de relato metódico y apasionante y nos preguntamos 

¿Qué supuso para la población alemana vivir bajo la esvástica?

Cuando Chávez llega a Alemania nos transmite la sensación de hallarse en otro mundo, ya que se encuentra con círculos pequeñoburgueses de las ciudades, que son los que han encumbrado a Hitler, una pequeña burguesía deseosa de revancha nacionalista, que fue el caldo de cultivo de los fascismos: 

“Si Adolf Hitler está gobernando hoy en Alemania, es porque lleva doce años predicando la guerra […] Si los nazis se dedican hoy al deporte de cazar como a ratas a los judíos y los socialistas, es esencialmente porque los judíos y los socialistas son pacifistas. Esta palabra de “pacifista” es el mayor insulto que se puede dirigir en estos días a un ciudadano alemán” 

Chaves destaca la militarización soterrada de la sociedad alemana bajo la esvástica, ya de por sí disciplinada, no sólo a través de las fuerzas paramilitares del Partido, sino a través de organizaciones como las de “los trabajadores voluntarios”, último refugio de miles de profesionales en paro en la Alemania de la Gran Depresión, que trabajan a cambio de un pequeño jornal y en campamentos que Chávez asimila a soldadas y a cuarteles. 

Afirma el periodista que el trabajador alemán se dejó ganar por lo que Hitler tomó prestado del socialismo, sin dejar de ser aliado de la burguesía, con la que practicaba un doble juego, al mismo tiempo que adoctrina a la juventud en paro algunos y rebeldes en su mayoría, resultando ser el principal recurso del nacismo, y donde la mujer era enviada de nuevo al hogar en su función de procrear y cuidar. 

Según describe Manuel Chaves Nogales, el término hitleriano llamado la “extirpación metódica” de los judíos bajo el signo de la esvástica, estaba referido a privarlos de medios de vida al tiempo que no se les deja salir del país. Convertirlos en una suerte de esclavos, para que el impacto sobre la economía alemana no fuese desastroso

“fórmula genial del racismo, que estaba reservada a la mayor gloria del siglo XX” 

En ese contexto crece nuestro protagonista Johannes (Jojo), un niño alemán de diez años solitario, que quiere encajar en la sociedad que le ha tocado vivir, que le gustan los uniformes y, por todo ello, pertenece a las Juventudes Hitlerianas. Allí es educado en el odio a los judíos y convertido a un nacionalismo ciego, que adopta como si de una fe religiosa se tratase. Su permanente compañía y consejero, es un amigo imaginario que representa al mismísimo Hitler, interpretado por el mismo director de la película Taika Waititi, francamente divertido, al convertirlo en un personaje ridículo, contradictorio, manipulador e histriónico. 

Jojo Rabbit es una película hermosa y divertida, amarga y sobrecogedora, tierna y brutal y, sobre todo, es muy atrevida. El director australiano Taika Waititi escribió por primera vez el guión, basado libremente en la novela de 2004 de Christine Leunens, El cielo enjaulado, hace casi una década. Después de finalizar el rodaje de Thor: Ragnarok en 2017, retomó de nuevo el proyecto de Jojo Rabbit. 

No es habitual contemplar una historia a través de los ojos de un niño de 10 años, una edad en la que cree a sus mayores, que no se cuestiona los principios en los que se le educa y que hereda el espejo a través del cual ve el mundo. Pero el mundo de Jojo se ve trastornado, cuando descubre que su madre, magnífica Scarlett Johansson, esconde en el ático a una joven judía, interpretada por  Thomasin McKenzie. 

La película nos muestra la evolución en las convicciones de Jojo, descubriendo por sí mismo el horror, la crueldad y la injusticia. Me recuerda a películas como el fanatismo nazi en la película Lore (2012) con guión y dirección de Cate Shortland, o incluso a la instrucción fanática del Joven Ahmed (2019) de los Hermanos Dardenne o los niños soldado de Beast of No Nation (2015) de Cary Joji Fukunaga. Parece que sólo la proximidad de la muerte y la desgracia, es capaz de abrir los ojos a estos niños víctimas de la manipulación y el adoctrinamiento.

El propio director reconoce que debido a su origen judío maorí, sufrió la discriminación y el rechazo durante su infancia y quería mostrar a las nuevas generaciones que se puede escuchar, aprender y salir adelante. Es una forma muy original y respetuosa de contar un desastre humanitario de magnitudes insoportables. Hace suyo el poema de Rainer Maria Rilke: 

«Deja que todo te conmueva

Belleza y terror

Solo continúa

Ningún sentimiento es definitivo»

Debo añadir que la ambientación es fantástica y la fotografía a cargo del rumano Mihai Malaimare Jr., responsable de títulos tan relevantes como The Master (2012) realiza un uso del color que forma parte de la historia y sus paletas de color, no sólo son utilizadas para crear ambiente, sino que al igual que Wes Anderson, las utiliza en muchas ocasiones para marcar tiempos, o cambios en la historia. De modo que en los momentos más felices de Jojo, junto a su madre, el director pinta la luz y el color de modo que el espectador queda atrapado en un mundo donde todos los días son distintos y lo imposible es lo más real que puede suceder. 

La película Jojo Rabbit, ha recibido numerosos premios y seis nominaciones a los Oscar 2020, pero seguramente el premio del que se siente más orgullosos el director Taika Waititi es el recibido en la 45 edición anual de los Premios Humanitas, que distingue a los escritores de cine y televisión cuyo trabajo promueve la dignidad humana, el entendimiento y la libertad e inspira solidaridad, esperanza y tolerancia en el seno de la familia y la sociedad  

FICHA TÉCNICA

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